SACANDO ESPINAS. 100 millas de Berlín.

Publicado: 15/08/2017 en MISCELÁNEA

Viernes. Hace más de 1h que espero saber la puerta de mi vuelo. He venido con tiempo suficiente por la huelga de celo del personal de Eulen. Hoy no ha sido para tanto. El miedo que tenía a que me obligaran a tirar geles o sobres de Tailwind me preocupaba. Además llevo 2 botellas (vacías) en la maleta y al final ni siquiera me la han hecho abrir. Sí que he visto a mucha gente a los que les complicaban la vida innecesariamente. No me ha tocado esa lotería

Llevo unos meses complicados. A los duros entrenamientos se le ha sumado que no duermo nada bien. Mi despertador está programado poco antes de las 7 de la mañana.  Lo habré escuchado 3 o 4 veces en el último medio año. Siempre me despierto antes. Mucho antes. Incluso alguna vez a las 2 de la mañana, cuando a las 12 siempre estoy leyendo. No tengo preocupaciones especiales. El estrés del trabajo es puntual; lo achaco sencillamente a insomnio. Como soy hiperoptimista, hasta de esta situación saco su lado bueno. Si me acostumbro a vivir durmiendo varios días seguidos 4h, los días que tengo carrera de 24h serán más fáciles de llevar 🙂

Y en eso estamos. Mañana me levanto a las 4:00 para comenzar a las 6:00 las 100 millas de Berlín. Hoy me he despertado también a las 4 a pesar de tener el despertador programado a las 6. Aclimatando el cuerpo. Di que sí! XD

Pues nada, aprovechamos para escribir una precrónica. Lo de mañana no es una carrera. Es una tirada larga para la Spartathlon. Me lo he de plantear así, porque como digo siempre, ante un reto complicado ponte otro mucho mayor y el complicado no te parecerá nada. El año pasado me retiré en el km130 de estas 100 millas por problemas estomacales (hacía 40km que vomitaba a cada intento de comer). Cuando me estaba retirando sabía que este año volvería aquí. Esa espina no se iba a quedar clavada mucho tiempo.

Las 100 millas de Berlín no son una carrera al uso. Se realizan como homenaje a los (fallecidos) asesinados saltando el muro. Cada año se dedica a una persona. Para recordarles. Para no olvidar. Aunque Trump o las concertinas de Melilla nos digan que eso es imposible.

Mañana en el km 10 tenemos una parada para homenajear a Dorit Schmiel que fue asesinada allí en 1962. Este trasfondo de recuerdo y el recorrer el perímetro del muro (donde aún se pueden ver los restos originales que se han conservado) le da a toda la carrera un aura especial que hace que los voluntarios y corredores (sobre todo los del país) la vivan con un respeto reverencial. Espero estar a la altura.

Info de puerta en 10 minutos. Toca moverse. Pasado mañana espero continuar con una crónica digna. Ah, mi objetivo es bajar de 17h :-/

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Vuelo de vuelta. Me duele todo. Llevo todo el día reviviendo a cada paso, a cada escalera o baranda a la que me cojo las 17h35′ de ayer. Si, iba a por sub17h y lo tenía al alcance; hasta que no pude más. Pero vayamos al principio.

4h15 y suena el despertador. Tengo todo perfectamente preparado desde la noche anterior. Hay 3 bases de vida en los km’s 34, 71 y 103. Las previsiones son de día perfecto, de 15 a 21 grados, sin lluvia y poco viento. A pesar de ello meto en las bolsas de las bases 2 y 3 un chubasquero “por lo que pueda pasar”. De salida voy a ir ligerito aprovechando que tenemos 27 avituallamientos. Cinturón lumbar de Hoko con botella de medio litro con Tailwind con cafeína, teléfono, 8 geles y pastillas de sal. En el 103 la idea es cambiar el cinturón por la mochila WAA con 2 botellas de 1/2 L por si acaso se me atragantan los km’s finales y necesito cargar más agua entre avituallamientos.

Llego a la salida a las 4h45, donde nos ofrecen desayuno. Organización increíblemente amable y detallista. Se nota que esto es un homenaje a los fallecidos saltando el muro más que una carrera. Por ello nos recuerdan que en el km10 nos darán una rosa para dejar a los pies del monolito de Dorit Schmiel, justo en el punto que fue asesinada (todo el recorrido que hacemos está salpicado de monolitos como este que recuerdan a todos los que intentaron escapar sin éxito)

100millas. Es la primera vez que corro una carrera de esta distancia (bueno, el año pasado no la cuento porque fui DNF) y la he preparado, creo que, bien. No voy a salir a controlar ritmo, sino pulsaciones. En las últimas semanas he visto que mi cardio ha bajado mucho o mis ritmos han subido a las mismas ppm. No quiero jugármela y sabiendo que a 135ppm podría estar hasta el km100 tranquilamente, eso hoy en día sería hacer mi marca de 100km. No es el día. Decido que saldré a 130 pulsaciones y ni me fijaré en el ritmo.

El amigo Jaroslaw en el 2016

Lo dicho, llego a la salida, entrego las bolsas de las bases de vida y a esperar la salida. Estoy relajado, con los ojos cerrados y apoyado en una valla cuando noto que alguien me toca. Abro los ojos y me encuentro la cara de Jaroslaw sonriente saludándome; el polaco con el que el año pasado compartimos unos cuantos km’s de sufrimiento y hasta unos polos que se fue a comprar a un supermercado (El tío ni repajolera de inglés y yo el polaco solo en la intimidad, así que charlando con dibujitos en el suelo). Este año en la entrega de medallas me enteraré de que es su cuarta participación ya.

A las 6 en punto salimos. Se da una vuelta a la pista de atletismo que ocupa el centro del evento y toca hacer el perímetro del muro en sentido antihorario (cada año se hace en un sentido). Ya que el año pasado abandoné a 30km de meta, eso me anima porque en breve llegaré allí y el resto del recorrido ya lo conozco 😉

Además, ¿os he dicho que dejé chubasqueros en las bases de vida a pesar de que las previsiones eran muy buenas? Nada más salir comienza a chispear. ¡Estaremos 5h con lluvia! En algún momento (de las 9h45 de la mañana hasta pasadas las 10h15) bastante intensa. Aunque voy con manga corta solo con la camiseta roja de ULT espero no enfriarme demasiado hasta que pueda llegar a la base de vida del km70 para coger el impermeable.

Como ya pasó el año pasado la gente sale como una bala. Este año no les sigo como hice entonces (en 2016 estuve los primeros 30km’s charlando con el israelí Ariel, que a la postre seria el vencedor, así que mi ritmo de salida fue “divertido”). Lo dicho, no miro ritmos y me limito a ver el nuevo recorrido. Y este es el primer punto que hace aún más curiosa esta carrera por su alternancia de sentido. Si en sentido horario los primeros 30km’s se hacen por dentro de Berlín, lo que conlleva muchísimos semáforos que te cortan el ritmo de salida, en sentido antihorario en apenas 5km’s estás en las afueras. Creo recordar un par de semáforos tan solo en esta zona. Y esta paradoja se nota mucho más, como comprobaría después, al volver, pues de estos 30km que te dicen que ya estás en Berlín y te animan a seguir, una gran parte se hace esquivando turistas y bicis además de semáforos. Si habéis estado en la ciudad y habéis visitado Checkpoint Charlie, East Side Gallery u otros sitios turísticos por donde pasaba el muro, imaginaos con 145km en las piernas y teniendo que ir esquivando turistas. Toda una experiencia (sobre todo ver cómo te miran XD)

Volvamos a la carrera. El recorrido es plano, plano, plano. A pesar de que en algún momento te pueda parecer que hay subidas o terreno ondulado, es el cansancio quien te lo dice. Mi GPS me marca +362m de desnivel, oscilando entre los 25 de mínimo y los 58 de máximo.

Voy cómodo a mis 130 pulsaciones. A veces se dispara a 132, a veces voy a 127, pero veo que no voy forzado. Durante los primeros 20km intercambio posiciones con una pareja (después me enteraría que ella sólo le hacía de pacer a él durante los primeros 20km’s y él ya es su 3ª participación). Cuando él se queda sin su pacer, nos juntamos un rato y charlamos y me explica curiosidades de algunos monolitos que cruzamos. Le comento que al ritmo que vamos creo que bien podremos hacer 17h y me dice que él va a 24h, que no la ha preparado y es la primera carrera del año! :-/ (¿¿¿qué coño haces a este ritmo???). Creo que nuestra conversación le hace darse cuenta de que va pasado de vueltas y se deja caer justo cuando llegamos al punto donde abandoné el año pasado. Ale, ya le he dado una vuelta entera 😉

Aquí sí que miro el ritmo que llevo y veo es 5’06”. Me anima mucho. A partir de aquí para distraerme voy intentando recordar el recorrido que viene por delante y me limito a seguir parando en todos los avituallamientos, beber un par de vasos y comer algo. Los siguientes 40km fueron de mucho sufrimiento hace un año. ¡Ahora los recorro con un ánimo tan diferente!…Pero no todo va a ser alegría hoy. Cuando me voy acercando al km35, veo que mi estómago no va muy fino. Me hace falta un lavabo. Por suerte hay un WC en cada avituallamiento así que bajando el ritmo “porque si no me iba” llego al 46 y hago parada técnica 5 largos minutos. Pues nada, a seguir y esperemos que no vaya a más. En el momento que salgo del baño se pone a llover con ganas y yo sin chubasquero hasta la base de vida del 70 XD

Decido apretar el ritmo un poquito para no enfriarme tanto pero sin excederme de pulsaciones. Nada, en media hora pasa la parte fuerte de la lluvia. Pero mi estómago sigue rebelde. Km55 y necesito nuevamente un baño. Tengo avituallamiento en menos de 2km así que evito internarme en la incomodidad del bosque empapado. Llego al avituallamiento ¡y no hay baño portátil! Peor aún, estamos ya en zona urbana. No hay donde esconderse 😦
Sólo los que han pasado por ello saben cómo es de duro aguantar 3km’s más hasta que llegamos a unos campos. Y ale, nueva pérdida de minutos y de peso XD

Estoy en el km 60 y me preocupa mi estómago. Voy intentando averiguar que me puede haber sentado mal. Me he tomado 3 pastillas de sal. A pesar de que ir tanto al baño acelera la deshidratación, por ahora no tomaré más. Cómo que no hay mucha pérdida de electrolitos por sudoración, tiraré solo de agua y bajaré el uso de geles. Dicho y hecho. Entre que mi estómago se recupera y el día mejora, solo me limito a correr, comer algo y controlar el pulso. Al llegar a la segunda base de vida ya no he de coger chubasquero pues hace 1 hora que dejó de llover. Aunque el sol no acaba de salir, me limito a cambiarme de camiseta por una seca. Ahora toda la de Kriter Software/Corredors.cat. Pasé la primera maratón en 3h37′ y realmente cómodo (130 pulsaciones de media). La segunda maratón caería en menos de 4h (con 2 paradas técnicas) a 128 pulsaciones de media en total.

Hace muchos km’s que vamos corriendo al lado de cursos de agua. Pequeños canales navegables que van a parar todos a un embalse que es una especie de “playa” para los berlineses. Es un paisaje que invita a correr. Potsdam, de vista obligada si venís a la zona, está cerca de esta doble maratón. Va, que no queda ni la mitad ya XD

La verdad es que en este punto iba contento. El ritmo era muy superior al planificado y sin forzar las pulsaciones. Pero tocaba pensar que quedaban muchas, muchas horas por delante. Así que Keep Calm and Run. También es cierto que el pulso no lo puedo mantener con comodidad como al inicio (alrededor de 130ppm) pero no me preocupa. Durante 1h he ido a unas 123 pulsaciones y todavía he marcado 5’46” de media.  Hacia el km 90 se llega a una larga recta (6km) a través de un bosque. Aquí sí que el terreno va oscilando en parte, pero nada del otro mundo. Durante esta larga recta estuve siguiendo a un corredor que llevaba el típico tatuaje de la Spartathlon. Eso me hizo recordar por qué estaba allí. No tenía que pensar solo en las sensaciones para las 100 millas, sino en que después de esas 100 millas todavía me quedarán 2 maratones. Por el momento yo seguía encontrándome de maravilla. El km100, lo pasé en unas increíbles 9h11’ (yo tengo de marca 8h37’; aquí había hecho 10’ de parada técnica más paradas diversas en avituallamientos). Estaba eufórico. Porqué además los 100km son ese “límite” que te pones en carreras largas: “hasta 100, sin caminar”. Había llegado aquí y veía que todavía tenía piernas para seguir corriendo. Eso me relajó lo suficiente para plantearme llegar a 3ª base de vida, que sabía que era la más cómoda de todas por ser en un pabellón deportivo con vestuarios habilitados, para ir nuevamente al baño y cambiarme totalmente de ropa. La verdad es que me tenía que tomar esto como una tirada larga, como un test para la Spartathlon y allí seguramente tendré que cambiarme de ropa un par de veces. Hay que ensayarlo todo.

Dicho y hecho. Lavabo, cambio de ropa, de zapas (De Hoka en Hoka XDDD. Dejé las Clayton y cogí las Instinct). Dejo el cinturón lumbar y cojo la mochila WAA con las dos botellas llenas de Tailwind con cafeína para llevar encima una ración extra de energía; me voy a la amplia mesa de avituallamiento a comer y nuevamente en marcha. ¡¡¡20’ estuve aquí parado!!! XD (Se nota que no tenía mucha prisa)

Salgo y comienzo a trotar nuevamente. Sigo cómodo pero sé que estoy llegando a mi límite de correr sin parar. Más temprano que tarde tocará combinar caminar y correr. Y esto llega inesperadamente en pocos km’s. El gemelo derecho, el de mi tendinosis crónica desde hace 9 años decide contracturarse cosa mala. Un dolor muy fuerte entre gemelo/soleo, en la cabeza interna me obliga a ponerme a caminar. Lo que es peor, ni caminando voy bien. Voy cojeando y esto sí que me preocupa. El año pasado a duras penas llegué al 130 y me retiré. Este no he llegado ni al 110 de momento. Aun así como digo siempre, un dolor es solo una queja del cuerpo. Con más de 100 km’s en las piernas, algo tenía que quejarse. Ahora faltaba corroborar que no era una lesión (y una contractura no lo es). Primero, Gelocatil de 1gr. Segundo seguir caminando para “ver” qué pasa. Tercero, estirar (en el semáforo del km 110 agradecí pillarlo en rojo). Y funcionó.

A partir de este punto, 1h30’ trotando sin parar. El ritmo ya no se parecía en nada al inicial, pero correr por debajo de 7 (entro 8 y 9 km/h) para mí era más que cojonudo. Además en esta zona vuelves a terreno civilizado. Y trotando, trotando, llego al km 130. ¡¡¡BERLÍN!!!

De entrada, ya estaba en la distancia del año pasado, había llegado en 13h (a 6’/km de media) todavía podía trotar un poco y el hecho de estar en Berlín te daba un aliciente más. Pero a partir de aquí ya comencé a caminar a tramos. Intentaba que fueran los menos y caminar rápido pero las pilas se iban acabando poco a poco. Y se acabaron casi del todo en el 140. Eran las 20h40’, comenzaba a oscurecer y tocaba ponerse frontal y chaleco reflectante (obligatorio a partir de las 21h). Aproveché para llamar por teléfono a Aránzazu (por vigésima vez por lo menos) para decirle que a partir de ahora iba a caminar hasta el final. Su respuesta fue: “Me has dicho eso 4 veces hoy XD”

Pero esta vez era verdad :-/

20km’s caminando a paso rápido te dejan casi más molido que los 140 restantes. Solo quería llegar cuanto antes. Las 17h ya veía que se me escapaban, pero sabía que acababa y con muy buen tiempo. Esta parte es realmente curiosa. Pasas por zonas atestadas de turistas y tú por allí eres el friki supremo. La gente te mira constantemente; no te tiran cacahuetes porque probablemente no sepan qué coño estás haciendo. Pero por lo menos también encuentras gente que te aplaude y que ves que saben de qué va la cosa. Es la única zona donde aún pude correr un poco. Más que nada para esquivar lo más rápido posible el gran número de turistas. Puente de Oberbaum, girar por East Side Gallery, seguir hacia Checkpoint Charlie (Avituallamiento este llevado por vietnamitas residentes en Berlín). Ni me paro aquí. Les saludo y sigo como puedo hacia el siguiente punto privilegiado. Brandenburger Tor!

Paso por ella. Paro un momento a hacer la foto. Sé que queda poco hasta el último avituallamiento. Camino y camino, me adelantan hace horas corredores que saben controlar sus ritmos mucho mejor que yo. Alguno de ellos recuerdo haberlo adelantado en el km50 cuando el caminaba en un repechón y yo trotaba. En el 135 me pasó él a mí sin parar de correr; y yo ni siquiera troto. Cuánto me queda por aprender. Pero ya me queda poco. La zona final es la más aburrida para mí pero tengo la suerte de coincidir con el último relevista de un equipo de 10 personas que se lesionó hace unas semanas y solo camina. Charlamos, le ayudo a no perderse, pues él no lleva el track y nos divierte pasar por en medio de un cementerio a oscuras con solo la ayuda de nuestros frontales.

Y ya está, último avituallamiento, sigo caminando hasta llegar a la pista y utilizo las últimas fuerzas para trotar mientras doy la vuelta hasta entrar en meta.

Poco más que decir. Las espinas se han de sacar lo más pronto posible, sino se van clavando dentro de la piel hasta que esta las asimila. Ahora ya tengo el marcador a cero. Solo espero que haya aprendido algo para la Spartathlon, que falta me hace 😉

Ah, y un último comentario aprovechando un vídeo de un participante sobre los voluntarios. Es una organización magnífica. Los avituallamientos se “entregan” a diversas organizaciones, colectivos, familias incluso (uno de los avituallamientos más famosos es en el jardín de una casa, con webcam incluida) que se esfuerzan al máximo para que los participantes se sientan de maravilla.

Aquí el vídeo de estos avituallamientos para que podáis ver lo que podéis encontrar encima y tras las mesas

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comentarios
  1. angelb1954 dice:

    Leyendote, hasta parece fácil, jajaja

  2. David dice:

    “Un dolor es solo una queja del cuerpo”. Cuanta sapiencia 🙂 Felicidades, Krlos

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