Me es muy difícil escribir esta crónica.

Se me agolpan en la cabeza mil formas de comenzarla. Intento huir de palabras ajadas por las redes sociales como solidaridad, amistad, épica (sic!), sacrificio (doble sic!), porque al mismo tiempo se me cruzan por la cabeza fracaso, decepción, desengaño…y creo que no hay nada de todo eso en lo vivido estos días; tristeza sí. Un hiperoptimista como yo nota fácilmente cuando está de bajón. Son demasiados días ya sin conseguir aclarar qué pasó y dándole vueltas y más vueltas. Fueron muchas emociones y anhelos borrados de un plumazo.

Espero no perder el hilo explicando esta experiencia. Tampoco quiero pasar durante la crónica de mi eterno optimismo a un derrotado pesimismo cual corredor bipolar. Pero no es fácil. Y comienzo contradiciéndome sobre lo de no perder el hilo, porque voy a iniciar la crónica con algo que no tiene nada que ver con la Spartathlon. ¿O sí?

 GNÓTHI SEAUTÓN = Autoconocimiento

No soy dado a los tatuajes. Mejor dicho, no lo era (Ayer mismo me hice 2 de golpe :-D) Siempre había pensado que si algún día me tatuaba sería después de conseguir algo que para mí fuera remarcable y a modo de recordatorio tendría que tener alguna relación con ese hecho. Pero llegó mi primer maratón, y no sentí nada especial. Llegó mi primer y sufrido Ironman…y bueno, mucha felicidad, pero no sentía que mereciera ningún tatuaje. Llegaron maratones y ultras de montaña,  pruebas en pista de 6, 12 y 24h., carreras de 100km, incluso un Doble Ironman…y yo seguía pensando “algún día acabarás con la sensación de que has de recordar este momento”…

Y ese instante llegó en una derrota.

En el km 130 de la Garmin Team Trail de 200km, viendo que por apenas media hora no conseguiría llegar al siguiente tiempo de corte, me dio por recordar algo leído este año sobre el pronaos del templo de Apolo en Delfos (¡En las ultras da taaaanto tiempo para pensar en cosas raras!). Se dice que en él se hallaba una inscripción que decía: γνῶθι σεαυτόν (Gnóthi Seautón); que traducido vendría a ser Autoconocimiento. Hay extensos estudios filosóficos y esotéricos sobre tan aparentemente sencilla frase (Aquí podrás leer sobre ello si te interesa), pero a mí me impactó la conexión terrenal con la, para mí, parte más importante del entrenamiento de la ultradistancia; el autoconocimiento.

Dado que estaba preparando la Spartathlon, la inscripción venia en griego y llevaba 20h de ultra, la combinación de anoxia, sueño y flipadismo me hizo decidir que ahora sí que tenía motivos para tatuarme algo. Solo aprendemos de los errores. Seguro que había cometido muchos en este día que sumados me impidieron seguir en carrera. Así que de una derrota había que sacar conocimiento. Además para darle más carga de simbolismo me lo hice tatuar con efecto espejo. Cualquiera que lo vea, lo verá invertido. Yo cada mañana al levantarme y cada noche al ir a dormir, frente al espejo lo veo correctamente y (a veces) me pregunto qué he aprendido o voy a aprender hoy. Y de verdad que poco a poco me voy conociendo.

El camino hasta esta Spartathlon me ha permitido conocerme mejor. Intuir cuándo he de frenar, cuándo he de caminar o cuándo obligarme a comer. Y la propia carrera me ha aportado más comprensión de mis debilidades. Nunca paramos de aprender si estamos atentos a lo que nos rodea.

Templo de Apolo en Delfos

Templo de Apolo en Delfos

Y volvamos a perder un poco el hilo comenzando por el final de la Spartathlon.

ABANDONO

Regresaba en el avión leyendo la estupenda y corta (;-)) crónica de Blogmaldito sobre su reciente Ultra Pirineu.  Vi mi Spartathlon reflejada en gran parte de ella. Todos los que hacemos ultras hemos aprendido en mayor o menor medida a convivir con bajadas de ánimos y recuperaciones eufóricas para volver a pasar por una crisis y tornar a revivir. Sin embargo el punto con el que más coincidí fue aquel en el que hablaba de cuáles son los motivos por los que acabar las carreras en las que estás sufriendo.

Como dice David No se ha de intentar acabar por amigos o por familiares. No se ha de intentar acabar a toda costa para poder decir “es que lo hice por vosotros”…Pero yo me lo planteé seriamente durante mucho tiempo.

Y ahora que hemos comenzado la expiación y las confesiones, una más. Lloré al decidir retirarme. Nunca, en mis más de 300 dorsales, he tenido el más mínimo sentimentalismo de este tipo al finalizar una carrera para bien o para mal. Aquí lloré cuando vi que en los siguientes dos km’s iba a finalizar de un plumazo 9 meses de preparación. Y 18h después de ello, cuando con una inmensa alegría al verlos llegar aplaudí y fotografié a los compañeros de viaje, tuve que apartarme de ellos en meta para volver a lamerme las heridas.

Fue un golpe duro. Años pensando en ella, todo el sufrimiento cuando me quedé fuera en el sorteo y el respiro cuando me aceptaron en Junio para acabar retirándome con apenas 16h de carrera (si, a mí también me suena raro hablar de “sólo” o “apenas” 16h., pero cuando el objetivo es 34h dejarlo antes de mitad de camino…)

Pero volvamos a Atenas.

¿EN QUÉ ESTADO LLEGO?

Difícil pregunta. En teoría llego en forma y descansado pero desde finales de Julio que mi tendinopatía crónica de Aquiles me está dando la lata de forma soberana y desde entonces hago excéntricos (que me funcionan muy bien pero exigen constancia). Pude correr las 100 millas de Berlín sin excesivas molestias ni durante ni después. Eso sí, a pesar de que voy a fisio semanalmente en los últimos meses, los isquios se me han ido cargando mucho y llevo 2 semanas que eso me ha acabado provocando una molestia nueva detrás de la rodilla derecha. No me impide correr y contando que me tocan 2 semanas suaves espero llegar bien al viernes.

2 DÍAS ANTES. MIÉRCOLES

Aterrizamos en Atenas a las 3 de la tarde. Tengo la suerte de ir en el mismo vuelo que Mia Carol, David Ferrández y sus acompañantes. Ellos ya tienen experiencia aquí y una vez alquilan coche nos dirigimos hasta el hotel. La organización asigna alojamiento por países y nos ha tocado uno bastante viejecito, pero aceptable. El compañero de habitación es “sorpresa” hasta que llegas allí y tengo suerte por partida doble. Lo primero es que comparto habitación con 2 personas, pero uno de ellos no se presenta por lesión (Lástima Penalba!). Lo segundo, es que mi otro compañero de habitación es un encanto de persona al que todavía no conocía a pesar de haber coincidido en alguna carrera: Jose Luis Ballesteros. Granaíno, profe de música y un tío con el que puedes charlar y charlar y que no hace ruido en la habitación 😉

Además el otro conocido que hay por allí es Antoni Badia que además conoce bastante bien Atenas y será nuestro guía cuando tengamos tiempo para salir a hacer una cerveza (la zona hotelera en si es bastante rara también; mucha playa cerca pero “0” zonas con servicios para turistas fuera de lo que son los propios hoteles)

Las cenas (y comidas) en los hoteles de la organización son bastantes espartanas (nunca mejor usado este adjetivo) pero puedes repetir y por lo menos no pasamos hambre. Y este día, después de salir a cervecear un poco, toca ir a descansar temprano. Llevo todo el día comentándole a Antoni que no me gusta nada la sensación de la rodilla. Pero como esos dolorcillos son muy habituales antes de las grandes citas intento olvidarme.

1 DÍA ANTES. JUEVES

Duermo 6h. Mira que tengo todo el tiempo del mundo, pero mi cuerpo se ha adaptado hace años a dormir entre 6h y 7h y de aquí no pasa. Quería descansar bien hoy puesto que ayer con el vuelo también dormí apenas 6h. Bueno, como el desayuno está abierto a partir de las 7, aprovecho y bajo. Ya intentaré hacer alguna siesta.

El reparto de dorsales es algo austero también (y lento). Además hay que dejar durante el día de hoy las bolsas que quieras para las bases de vida. Este es uno de los grandes puntos a favor de esta carrera. Hay 75 avituallamientos que te permiten ir “a pelo” y que además puedes transformar en bases de vida (ropa, comida, zapas, una bicicl…a no, esto no). Puedes dejar algo para cualquiera de los avs. Yo al no llevar equipo de soporte me preparé 8 bolsas diferentes. Algunas con solo un chubasquero y geles, otras con muda de ropa entera y zapas de recambio, y lógicamente en el km100 el frontal y ropa de abrigo para pasar la noche. Pero las bolsas te las has de traer preparadas de casa ya que ellos te ofrecen unas minibolsitas de plástico donde no te cabe ni una muda de ropa y además con unas etiquetas pegadas donde apuntas en que avituallamiento te lo han de llevar y tu dorsal. ¡Esas etiquetas se despegan!

Bien, pasado este trámite toca hacer una pequeña siesta, comer e intentar desconectar durante el resto del día. Por la tarde briefing y nos dicen que a partir del km123 es mucho más que probable que nos llueva, pero ni en la salida ni en la meta tendremos lluvia (acertarán casi de pleno). Por si acaso me he guardado un pequeño paravientos para llevar encima todo el día por “lo que pueda pasar”. Poco más que decir. Mañana tocan diana a las 5 de la mañana (a las 6 sale el autobús hacia la salida) así que hay que ir a dormir temprano. A las 9 y poco me voy a la cama a leer…

SPARTATHLON. PREVIA

Comienzo de la peor manera. ¡He conseguido dormir 3h en toda la noche!

Vueltas y vueltas en la cama. Cero nervios por la carrera pero al ver que no dormía, ese “agobio” por la obligatoriedad de dormir me impedía hacerlo. Es de las pocas veces que me presentaba en la salida de una carrera ya derrotado. A las 6 cogíamos el autobús hacia la salida, a los pies del Partenón. A pesar de ir muerto de sueño sabía que no podía desaprovechar un día como este. Cuando llegara las 12 de la noche ya buscaríamos cafeína de debajo de las piedras. Ahora tenía que vivir el momento. Llevaba mucho tiempo esperándolo y tocaba dejar de lamentarse. Pero este “pequeño” detalle de salir prácticamente sin dormir tuvo gran parte de responsabilidad del resultado final.

Como dice mi entrenador Rubén Gadea, “Cuando todo vaya bien, cabeza! Cuando todo vaya mal, cabeza!” No había nada más en que pensar. Lo habíamos preparado a conciencia. Sabía que cualquier fin de semana podía salir a entrenar y hacer 100km de una tirada si fuera necesario. Tocaba correr, correr y correr hasta llegar a Esparta.

SALIDA
David, Mia, Joao (Ganador en 2013), Toni y servidor a punto de salir

David, Mia, Joao (Ganador en 2013), Toni y servidor a punto

6h30 de la mañana. A los pies del Partenón, punto de inicio de la aventura. Somos 400 corredores. Allí hay más nivel del que me haya encontrado nunca en ninguna carrera. El que más y el que menos de allí corre 120 en 12h o hace los 100 en 9h30, pero también los hay que corren 260 en 24h o bajan de 7h en 100km. Pero si estoy aquí es porque cumplo con estos requisitos y me he ganado el permiso para participar. Nos hacemos unas fotos con los compañeros, nos damos ánimos y nos ponemos en primera línea. Se comienza en una bajada rápida y me comentan Mia y David que las caídas están al orden del día (hasta bolardos hay por en medio!)

7h. Puntuales. Salimos. Me dejo llevar. Salgo con Antoni Badia los primeros km’s pero en breve él se irá hacía delante. Mia, David y Ballesteros van más destacados. Es todo más flipante de lo que esperaba. De entrada se atraviesa toda Atenas con una perfecta sincronía de la policía cortando el posible tráfico que se nos pudiera cruzar transversalmente pero llevamos coches constantemente a nuestro lado en nuestro sentido de marcha. Y una vez atravesada la ciudad, ¡¡¡entramos en la autopista!!! Y a correr km’s y km’s de bajada y más bajada hasta llegar a nivel del mar. Toda esta zona es rápida. Estás fresco y te dejas llevar por los compañeros. Además la temperatura es ideal y tenemos un minihuracán a favor. El viento nos ayudara muchísimas horas y hay que aprovecharlo.

Voy controlando pulsaciones. Es lo único que voy a mirar durante las primeras horas. No quiero preocuparme de ritmos. Sé que a 125 pulsaciones que quiero ir, yendo mal, voy a 5’30” mínimo. Y estas pulsaciones las puedo mantener sin esfuerzo 6-8h. (El ritmo irá decayendo, eso está claro). Mi plan es ganarle un par de horas a los tiempos de corte de aquí al 148. Allí comienza la subida donde ha de ser fácil mantener el ritmo que pide la organización (unos 17’/km). A partir de aquí, a sobrevivir con el colchón creado.

El recorrido es asfalto y caminos. Digamos que en un porcentaje de 99 a 1 XD. Sí, asfalto, asfalto y más asfalto. Carreteras por dentro de poblaciones, por la costa, por interior. Asfalto reciente, asfalto picado y envejecido, asfalto con arenisca, y sobretodo suciedad, suciedad y más suciedad (en este país no saben qué es eso de limpiar las cunetas y ni mucho menos saben que es NO tirar cosas por las ventanillas). Sí, sé que no os estoy estimulando a apuntaros (así me quedan más opciones el año que viene ;-)) pero es que además corres al lado de petroquímicas, refinerías de petróleo, desgasificadoras…pero también corres al lado de viñedos (algunos en los que habían dejado la uva fermentando en grandes montones con lo que el olor a bodega era fortísimo), corres por pequeños pueblos donde los niños salen con libretas a pedirte autógrafos, al lado de escuelas donde decenas de niños salen a chocar las manos contigo, corres al lado del mar en una carretera ondulada que te permite observar el paisaje desde la altura con un barco encallado hace décadas y volver a estar a nivel de mar al cabo de pocos km’s, cruzas el impresionante canal de Corinto, subes a la montaña donde a Filipides se le apareció el Dios Pan. Y corres continuamente viendo ruinas (como decía el gran Gila: Está todo roto, con piedras por el suelo…XD) Pero por encima de todo, eternamente encuentras gente que sabe la importancia de lo que estás haciendo. Los coches te pitan pero para animarte. La gente te aplaude y grita bravo constantemente. Gente mayor que te choca la mano, que te hace la ola, que te anima, fotografías y más fotografías.

Y en este párrafo se comprime mi percepción de la Spartathlon. Correr y mirarlo todo con ojos curiosos para desconectar y no pensar en ningún momento en lo que te viene por delante.

¡Autopista, como diversión!

Cuando llevo unas 2h de carrera me sorprende ver que voy rodeado de gente continuamente. Pensaba que iríamos más dispersos. Supongo que en estos momentos me encuentro en el centro de la “campana de gauss”, que son los llegados en unas 30-34h. Sigo cómodo, voy comiendo en casi todos los avituallamientos y además llevo 2 sobre de Tailwind encima y los voy consumiendo sobre la marcha. Los iré reponiendo en las bases de vida para llevar siempre un par. Paso la maratón en poco menos de 4h. Ya solo quedan 5 maratones más 😉

Poco después de allí hay un pobre corredor en el suelo. Lo están atendiendo con una brecha en la cabeza. Me compadezco de él puesto que se le ha acabado la carrera muy pronto. Por mi parte sigo cómodo de cardio pero no así de dolorcitos. El dolor de mi rodilla ya me ha obligado a tomarme un gelocatil. Parece que ha funcionado por el momento pero poco después la fascia del pie derecho comienza a doler mucho (Nunca, nunca, nunca he tenido fascitis; vamos, no me jodas!) Intento olvidarme pero la verdad es que hubo momentos que me asusté y solo pensaba en llegar al 148 donde me cambiaba de zapas.

En el 45 alcanzo a David. Durante unos  km’s vamos juntos, pero me siento cómodo y aprovecho las bajadas para dejarme ir y me voy alejando de él. Sabía que la carrera nos reuniría de nuevo posteriormente.

15km después mi dolor en el pie se ha calmado pero ya llevo dos gelocatiles y es demasiado pronto para ir chutado. En realidad la sensación en las piernas no es buena. Demasiado “dolorcito” por aquí y por allá para llevar apenas maratón y media. Sé que tocará sufrir. Mi primer “objetivo” sigue siendo llegar al 148 para cambiar zapas y ropa y caminar la parte de montaña.

Km78, alcanzo a Ballesteros. Esto sí que me deja descolocado. Va caminando en una larga cuesta donde aún puedo trotar bastante. Al llegar a él me dice que lleva 30km’s con una rodilla tocada. Pinta mal, porqué tendría que estar ahora mismo una hora por delante mia. Bueno, en nada llega el av. del 80 donde hay pasta para comer. Llego y me avituallo. Al cabo de 5’ llega David y poco después Ballesteros. Una vez avituallado, ellos se van mientras yo hago una visita rápida al lavabo. Salgo del avituallamiento bien alimentado y aprovecho para llamar por teléfono a Aránzazu que aún no hemos hablado desde ayer noche (que la desperté a la pobre cuando no podía dormir). Mientras voy charlando con ella, Ballesteros vuelve hacia atrás para retirarse. ¡Lástima!. El año que viene nos volvemos a encontrar.

Hasta aquí voy clavando mi previsión para 34h. Unas 8h15’ con la larga parada en el 80, lo que supone 1h15’ de margen con el tiempo de corte de la organización. Todo ok. A pesar del buen ritmo, el feeling no es bueno. Tengo sueño y dolorcitos. Esto no puede ser ya a estas alturas. Comenzaré con la cocacola. Es demasiado pronto, pero es lo que hay. Al cabo de unos 40’ me reencuentro con David y aquí sí que decidimos ir juntos lo más que podamos. Él ya la hizo el año pasado. Me ayudará a saber lo que nos viene y a él le ayuda que esté yo para no sufrir la soledad del año pasado. KM 100. Llegamos en 10h37. Esto es 1h45’ por debajo del tiempo de corte y 10’ menos de lo que yo tenía previsto. En esta zona ya habíamos alternado zonas de trote con zonas de caminar y aun así hemos mejorado previsiones. ¡Vamos bien!

En este avituallamiento tenía mi frontal (lo cojo) y una camiseta de manga larga fina, pero siendo la temperatura tan buena, salgo sin ella. Más adelante tengo una térmica. Ahora comienza uno de los tramos que parecen poca cosa pero hay que saber gestionarlos. ¡25km de subida! Son apenas del 2% pero con alguna cuestecita del 8-10% donde toca caminar. En breve se hará de noche y David aún no tiene su frontal. Lo tiene su equipo de apoyo que está en el 113. Hacemos números y vemos que va a llegar justito así que se va porque mi ritmo es algo más lento y ya nos veremos. Sigo a mi ritmo, intercambiando trote y caminar rápido y aun así veo que voy manteniendo mi margen con respecto el tiempo de la organización. Llevo ya unas 2h de cojín. Pero como la subida es larga, mi dolorcito de la rodilla reaparece. Uf! A momentos duele mucho, sobre todo cuando  la carretera se encabrita un poco. Nada, tocará sufrir. Llego al 113 y me encuentro a David sentado con el estupendo equipo de apoyo atendiéndole y a punto de marchar. Yo aún no he encendido el frontal aunque ya va siendo muy necesario. Tomo una sopa de fideos del avituallamiento y me lanzo en la corta bajada que viene a buscar a David y volvemos a reencontrarnos.

Llevamos cerca de 14h cuando alcanzamos el km123. Nuevo reencuentro con su equipo de apoyo. Yo además tengo allí una de mis bolsas de vida donde tengo una bebida con cafeína. Tengo un sueño horroroso y aun me queda un día entero. Comienzo a tener tan mal cuerpo que no puedo más que darle un pequeño traguito. Es demasiado dulzón para metérmelo ahora. Decido seguir tirando de cocacola en los avituallamientos. Ya hace mucho que le voy diciendo a David que lo voy frenando. Él lo sabe pero también le compensa tener compañía. Aun así es demasiada la diferencia entre nuestros ritmos. Hay momentos que yo caminaría y el sigue trotando con comodidad y a un ritmo que yo ya no puedo seguir. Ambos sabemos que no es bueno para ninguno de los dos pero se adapta a mí y caminamos el tramo final fuerte de subida hasta el 126. Ahora viene la única bajada larga de este eterna subida (¡llevamos más de 3h30’ subiendo para hacer apenas 24km!) que se agradece. Es apenas 1 milla al -5% pero te permite recuperar un poco la sensación de corredor. Incluso en esta bajada no lo puedo seguir y lo que hago es no parar en un avituallamiento intermedio para no frenarlo. Me comienza a volver el dolor de la rodilla derecha, y uno nuevo. La cintilla de la pierna izquierda se está tensando como una cuerda de arco. ¿Nuevo gelocatil? Va, de momento lo aguanto. David me caza, y definitivamente le digo que voy a caminar un poco más a partir de aquí, que siga que ya nos veremos. ¡Nos quedan más de 20h todavía! Puede pasar de todo.

Hago números y veo que hay 115km por delante y tengo 22h. Lo veo factible. Incluso caminando 2 terceras partes. Con estas cavilaciones consigo ir pasando el tiempo. Ahora tocan 7km de subida al 3%. Es el primer momento que salimos del asfalto unos cuantos km’s. Una pista ancha y polvorienta. Toca caminar, pero aun troto algo al principio. Después vendrían 5 de bajada y 5 planos hasta el 148 que es el inicio de la ascensión a la montaña.

¡Pero no habrá después! Al final el último dolorcito entra como elefante en cacharrería y será el definitivo. La cintilla que ha comenzado a darme la lata en la bajada, a la que comenzamos la subida del 3-5% es una pura piedra. Comienzo a caminar inclinado hacia el lado izquierdo. A un ritmo patético. Es desesperante. Me paro y me intento poner recto y no puedo. Duele horrores. Me paro y pienso en todo lo que conllevaría esta retirada (mientras estoy parado me pasa una japonesa vestida de Superwoman con capa y todo; no es broma, no. Hará 31h la tía. Hay gente realmente increíble en esta carrera). No sé qué hacer y decido llamar nuevamente a Aránzazu. Ella primero me pide que llegue al siguiente avituallamiento que tiene fisios pero está a 6km’s. Después de charlar un rato está claro que no puedo continuar en este estado (cojeo a 3km/h; ¡en bajada!) y me recuerda todo lo que hemos conseguido con Sparta x Alimentos. Pensar en ello crea sentimientos contradictorios. Han sido 9 meses luchando por llegar aquí y cuesta tomar la decisión, pero el verdadero objetivo era recaudar para los bancos de alimentos y esto ha salido mejor de lo que esperaba. Así que 2km’s después en el avituallamiento 39, bandera blanca. Me hacen entregar mis armas, chip, dorsales y firmar un documento de rendición. Me dan una manta y poco después me llevan en coche al siguiente avituallamiento donde está el equipo de apoyo de David (Esto fue una suerte. No hubiera tenido ropa para ponerme!) y a esperar el autobús que me llevará a Sparta (llegaría allí 7h después pero eso es otra historia)

El año que viene volveremos a vernos

Este es el tramo que hice

Este es el tramo que hice

Y mirad lo que me quedaba. Nadie dijo que fuera fácil ;-)

Y mirad lo que me quedaba. Nadie dijo que fuera fácil 😉

RETO SOLIDARIO. Sparta x alimentos

Como he comentado al final del párrafo anterior cuando decidí tirar adelante con esta aventura quise ligarlo a un acto solidario para recaudar fondos para bancos de alimentos. Los inicios fueron complicados pues intenté que multinacionales de la alimentación se sumaran al mismo, sin éxito. Pero poco a poco conseguimos un número de colaboradores particulares y empresas que se aventuraron a “comprar” mis km’s de entrenamiento durante los 9 meses de preparación y carrera. No puedo más que volver a agradecer a:

Angel B. García, Daniel Pons, Hansi Velázquez, Israel Arias, Javier Guerrero, Jordi Fernández, Jordi Torrente, Josep Denuc, Moisés Martínez, Oscar Moreno, Rubén Jiménez y Sergi Rodriguez.

Y una mención especial para Juan Carlos Castaño gerente de Grupo Sur y Juan Gallardo, gerente de Aintas que dieron un empujón definitivo a todo este proyecto

Gracias de todo corazón. Os aseguro que uno de los momentos más difíciles del abandono fuisteis vosotros. Cómo he dicho unas páginas arriba me costaba pensar en retirarme viéndolo como un fallo a toda la gente que me había apoyado. Pero también sabía que no había nada que hacer este año. En 2018 volveremos al sorteo.

ENTRENAMIENTOS

Y esto ya es para los más frikis. A mí me gustan mucho las cifras y estas han sido las que me han llevado hasta la salida.

De 1 de enero a 29 de Septiembre van 271 días

Sumando correr, pesas, BTT y spinning, he hecho 258 entrenamientos y 24 sesiones de fisioterapia

4.661km y +57.764m de desnivel positivo en 442h23’. La media de pulsaciones ha sido 125ppm

De ellos:

Carrera: 201 salidas. 4.073km +54.398m en 412h19’ (20,2km de media cada tirada. 24 de ellas de más de 40km)

BTT: 12 salidas. 336km +3.366m en 19h17’

Spinning: 10 sesiones. 252km en 10h46’

Pesas: 35 sesiones. 22h48’

Fisio: 25 sesiones. 23h

 

Y finalmente por meses, estos han sido los entrenamientos totales.

El año que viene volvemos al ataque!

El amigo Ballesteros, compañero de fatigas!

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Viernes. Hace más de 1h que espero saber la puerta de mi vuelo. He venido con tiempo suficiente por la huelga de celo del personal de Eulen. Hoy no ha sido para tanto. El miedo que tenía a que me obligaran a tirar geles o sobres de Tailwind me preocupaba. Además llevo 2 botellas (vacías) en la maleta y al final ni siquiera me la han hecho abrir. Sí que he visto a mucha gente a los que les complicaban la vida innecesariamente. No me ha tocado esa lotería

Llevo unos meses complicados. A los duros entrenamientos se le ha sumado que no duermo nada bien. Mi despertador está programado poco antes de las 7 de la mañana.  Lo habré escuchado 3 o 4 veces en el último medio año. Siempre me despierto antes. Mucho antes. Incluso alguna vez a las 2 de la mañana, cuando a las 12 siempre estoy leyendo. No tengo preocupaciones especiales. El estrés del trabajo es puntual; lo achaco sencillamente a insomnio. Como soy hiperoptimista, hasta de esta situación saco su lado bueno. Si me acostumbro a vivir durmiendo varios días seguidos 4h, los días que tengo carrera de 24h serán más fáciles de llevar 🙂

Y en eso estamos. Mañana me levanto a las 4:00 para comenzar a las 6:00 las 100 millas de Berlín. Hoy me he despertado también a las 4 a pesar de tener el despertador programado a las 6. Aclimatando el cuerpo. Di que sí! XD

Pues nada, aprovechamos para escribir una precrónica. Lo de mañana no es una carrera. Es una tirada larga para la Spartathlon. Me lo he de plantear así, porque como digo siempre, ante un reto complicado ponte otro mucho mayor y el complicado no te parecerá nada. El año pasado me retiré en el km130 de estas 100 millas por problemas estomacales (hacía 40km que vomitaba a cada intento de comer). Cuando me estaba retirando sabía que este año volvería aquí. Esa espina no se iba a quedar clavada mucho tiempo.

Las 100 millas de Berlín no son una carrera al uso. Se realizan como homenaje a los (fallecidos) asesinados saltando el muro. Cada año se dedica a una persona. Para recordarles. Para no olvidar. Aunque Trump o las concertinas de Melilla nos digan que eso es imposible.

Mañana en el km 10 tenemos una parada para homenajear a Dorit Schmiel que fue asesinada allí en 1962. Este trasfondo de recuerdo y el recorrer el perímetro del muro (donde aún se pueden ver los restos originales que se han conservado) le da a toda la carrera un aura especial que hace que los voluntarios y corredores (sobre todo los del país) la vivan con un respeto reverencial. Espero estar a la altura.

Info de puerta en 10 minutos. Toca moverse. Pasado mañana espero continuar con una crónica digna. Ah, mi objetivo es bajar de 17h :-/

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Vuelo de vuelta. Me duele todo. Llevo todo el día reviviendo a cada paso, a cada escalera o baranda a la que me cojo las 17h35′ de ayer. Si, iba a por sub17h y lo tenía al alcance; hasta que no pude más. Pero vayamos al principio.

4h15 y suena el despertador. Tengo todo perfectamente preparado desde la noche anterior. Hay 3 bases de vida en los km’s 34, 71 y 103. Las previsiones son de día perfecto, de 15 a 21 grados, sin lluvia y poco viento. A pesar de ello meto en las bolsas de las bases 2 y 3 un chubasquero “por lo que pueda pasar”. De salida voy a ir ligerito aprovechando que tenemos 27 avituallamientos. Cinturón lumbar de Hoko con botella de medio litro con Tailwind con cafeína, teléfono, 8 geles y pastillas de sal. En el 103 la idea es cambiar el cinturón por la mochila WAA con 2 botellas de 1/2 L por si acaso se me atragantan los km’s finales y necesito cargar más agua entre avituallamientos.

Llego a la salida a las 4h45, donde nos ofrecen desayuno. Organización increíblemente amable y detallista. Se nota que esto es un homenaje a los fallecidos saltando el muro más que una carrera. Por ello nos recuerdan que en el km10 nos darán una rosa para dejar a los pies del monolito de Dorit Schmiel, justo en el punto que fue asesinada (todo el recorrido que hacemos está salpicado de monolitos como este que recuerdan a todos los que intentaron escapar sin éxito)

100millas. Es la primera vez que corro una carrera de esta distancia (bueno, el año pasado no la cuento porque fui DNF) y la he preparado, creo que, bien. No voy a salir a controlar ritmo, sino pulsaciones. En las últimas semanas he visto que mi cardio ha bajado mucho o mis ritmos han subido a las mismas ppm. No quiero jugármela y sabiendo que a 135ppm podría estar hasta el km100 tranquilamente, eso hoy en día sería hacer mi marca de 100km. No es el día. Decido que saldré a 130 pulsaciones y ni me fijaré en el ritmo.

El amigo Jaroslaw en el 2016

Lo dicho, llego a la salida, entrego las bolsas de las bases de vida y a esperar la salida. Estoy relajado, con los ojos cerrados y apoyado en una valla cuando noto que alguien me toca. Abro los ojos y me encuentro la cara de Jaroslaw sonriente saludándome; el polaco con el que el año pasado compartimos unos cuantos km’s de sufrimiento y hasta unos polos que se fue a comprar a un supermercado (El tío ni repajolera de inglés y yo el polaco solo en la intimidad, así que charlando con dibujitos en el suelo). Este año en la entrega de medallas me enteraré de que es su cuarta participación ya.

A las 6 en punto salimos. Se da una vuelta a la pista de atletismo que ocupa el centro del evento y toca hacer el perímetro del muro en sentido antihorario (cada año se hace en un sentido). Ya que el año pasado abandoné a 30km de meta, eso me anima porque en breve llegaré allí y el resto del recorrido ya lo conozco 😉

Además, ¿os he dicho que dejé chubasqueros en las bases de vida a pesar de que las previsiones eran muy buenas? Nada más salir comienza a chispear. ¡Estaremos 5h con lluvia! En algún momento (de las 9h45 de la mañana hasta pasadas las 10h15) bastante intensa. Aunque voy con manga corta solo con la camiseta roja de ULT espero no enfriarme demasiado hasta que pueda llegar a la base de vida del km70 para coger el impermeable.

Como ya pasó el año pasado la gente sale como una bala. Este año no les sigo como hice entonces (en 2016 estuve los primeros 30km’s charlando con el israelí Ariel, que a la postre seria el vencedor, así que mi ritmo de salida fue “divertido”). Lo dicho, no miro ritmos y me limito a ver el nuevo recorrido. Y este es el primer punto que hace aún más curiosa esta carrera por su alternancia de sentido. Si en sentido horario los primeros 30km’s se hacen por dentro de Berlín, lo que conlleva muchísimos semáforos que te cortan el ritmo de salida, en sentido antihorario en apenas 5km’s estás en las afueras. Creo recordar un par de semáforos tan solo en esta zona. Y esta paradoja se nota mucho más, como comprobaría después, al volver, pues de estos 30km que te dicen que ya estás en Berlín y te animan a seguir, una gran parte se hace esquivando turistas y bicis además de semáforos. Si habéis estado en la ciudad y habéis visitado Checkpoint Charlie, East Side Gallery u otros sitios turísticos por donde pasaba el muro, imaginaos con 145km en las piernas y teniendo que ir esquivando turistas. Toda una experiencia (sobre todo ver cómo te miran XD)

Volvamos a la carrera. El recorrido es plano, plano, plano. A pesar de que en algún momento te pueda parecer que hay subidas o terreno ondulado, es el cansancio quien te lo dice. Mi GPS me marca +362m de desnivel, oscilando entre los 25 de mínimo y los 58 de máximo.

Voy cómodo a mis 130 pulsaciones. A veces se dispara a 132, a veces voy a 127, pero veo que no voy forzado. Durante los primeros 20km intercambio posiciones con una pareja (después me enteraría que ella sólo le hacía de pacer a él durante los primeros 20km’s y él ya es su 3ª participación). Cuando él se queda sin su pacer, nos juntamos un rato y charlamos y me explica curiosidades de algunos monolitos que cruzamos. Le comento que al ritmo que vamos creo que bien podremos hacer 17h y me dice que él va a 24h, que no la ha preparado y es la primera carrera del año! :-/ (¿¿¿qué coño haces a este ritmo???). Creo que nuestra conversación le hace darse cuenta de que va pasado de vueltas y se deja caer justo cuando llegamos al punto donde abandoné el año pasado. Ale, ya le he dado una vuelta entera 😉

Aquí sí que miro el ritmo que llevo y veo es 5’06”. Me anima mucho. A partir de aquí para distraerme voy intentando recordar el recorrido que viene por delante y me limito a seguir parando en todos los avituallamientos, beber un par de vasos y comer algo. Los siguientes 40km fueron de mucho sufrimiento hace un año. ¡Ahora los recorro con un ánimo tan diferente!…Pero no todo va a ser alegría hoy. Cuando me voy acercando al km35, veo que mi estómago no va muy fino. Me hace falta un lavabo. Por suerte hay un WC en cada avituallamiento así que bajando el ritmo “porque si no me iba” llego al 46 y hago parada técnica 5 largos minutos. Pues nada, a seguir y esperemos que no vaya a más. En el momento que salgo del baño se pone a llover con ganas y yo sin chubasquero hasta la base de vida del 70 XD

Decido apretar el ritmo un poquito para no enfriarme tanto pero sin excederme de pulsaciones. Nada, en media hora pasa la parte fuerte de la lluvia. Pero mi estómago sigue rebelde. Km55 y necesito nuevamente un baño. Tengo avituallamiento en menos de 2km así que evito internarme en la incomodidad del bosque empapado. Llego al avituallamiento ¡y no hay baño portátil! Peor aún, estamos ya en zona urbana. No hay donde esconderse 😦
Sólo los que han pasado por ello saben cómo es de duro aguantar 3km’s más hasta que llegamos a unos campos. Y ale, nueva pérdida de minutos y de peso XD

Estoy en el km 60 y me preocupa mi estómago. Voy intentando averiguar que me puede haber sentado mal. Me he tomado 3 pastillas de sal. A pesar de que ir tanto al baño acelera la deshidratación, por ahora no tomaré más. Cómo que no hay mucha pérdida de electrolitos por sudoración, tiraré solo de agua y bajaré el uso de geles. Dicho y hecho. Entre que mi estómago se recupera y el día mejora, solo me limito a correr, comer algo y controlar el pulso. Al llegar a la segunda base de vida ya no he de coger chubasquero pues hace 1 hora que dejó de llover. Aunque el sol no acaba de salir, me limito a cambiarme de camiseta por una seca. Ahora toda la de Kriter Software/Corredors.cat. Pasé la primera maratón en 3h37′ y realmente cómodo (130 pulsaciones de media). La segunda maratón caería en menos de 4h (con 2 paradas técnicas) a 128 pulsaciones de media en total.

Hace muchos km’s que vamos corriendo al lado de cursos de agua. Pequeños canales navegables que van a parar todos a un embalse que es una especie de “playa” para los berlineses. Es un paisaje que invita a correr. Potsdam, de vista obligada si venís a la zona, está cerca de esta doble maratón. Va, que no queda ni la mitad ya XD

La verdad es que en este punto iba contento. El ritmo era muy superior al planificado y sin forzar las pulsaciones. Pero tocaba pensar que quedaban muchas, muchas horas por delante. Así que Keep Calm and Run. También es cierto que el pulso no lo puedo mantener con comodidad como al inicio (alrededor de 130ppm) pero no me preocupa. Durante 1h he ido a unas 123 pulsaciones y todavía he marcado 5’46” de media.  Hacia el km 90 se llega a una larga recta (6km) a través de un bosque. Aquí sí que el terreno va oscilando en parte, pero nada del otro mundo. Durante esta larga recta estuve siguiendo a un corredor que llevaba el típico tatuaje de la Spartathlon. Eso me hizo recordar por qué estaba allí. No tenía que pensar solo en las sensaciones para las 100 millas, sino en que después de esas 100 millas todavía me quedarán 2 maratones. Por el momento yo seguía encontrándome de maravilla. El km100, lo pasé en unas increíbles 9h11’ (yo tengo de marca 8h37’; aquí había hecho 10’ de parada técnica más paradas diversas en avituallamientos). Estaba eufórico. Porqué además los 100km son ese “límite” que te pones en carreras largas: “hasta 100, sin caminar”. Había llegado aquí y veía que todavía tenía piernas para seguir corriendo. Eso me relajó lo suficiente para plantearme llegar a 3ª base de vida, que sabía que era la más cómoda de todas por ser en un pabellón deportivo con vestuarios habilitados, para ir nuevamente al baño y cambiarme totalmente de ropa. La verdad es que me tenía que tomar esto como una tirada larga, como un test para la Spartathlon y allí seguramente tendré que cambiarme de ropa un par de veces. Hay que ensayarlo todo.

Dicho y hecho. Lavabo, cambio de ropa, de zapas (De Hoka en Hoka XDDD. Dejé las Clayton y cogí las Instinct). Dejo el cinturón lumbar y cojo la mochila WAA con las dos botellas llenas de Tailwind con cafeína para llevar encima una ración extra de energía; me voy a la amplia mesa de avituallamiento a comer y nuevamente en marcha. ¡¡¡20’ estuve aquí parado!!! XD (Se nota que no tenía mucha prisa)

Salgo y comienzo a trotar nuevamente. Sigo cómodo pero sé que estoy llegando a mi límite de correr sin parar. Más temprano que tarde tocará combinar caminar y correr. Y esto llega inesperadamente en pocos km’s. El gemelo derecho, el de mi tendinosis crónica desde hace 9 años decide contracturarse cosa mala. Un dolor muy fuerte entre gemelo/soleo, en la cabeza interna me obliga a ponerme a caminar. Lo que es peor, ni caminando voy bien. Voy cojeando y esto sí que me preocupa. El año pasado a duras penas llegué al 130 y me retiré. Este no he llegado ni al 110 de momento. Aun así como digo siempre, un dolor es solo una queja del cuerpo. Con más de 100 km’s en las piernas, algo tenía que quejarse. Ahora faltaba corroborar que no era una lesión (y una contractura no lo es). Primero, Gelocatil de 1gr. Segundo seguir caminando para “ver” qué pasa. Tercero, estirar (en el semáforo del km 110 agradecí pillarlo en rojo). Y funcionó.

A partir de este punto, 1h30’ trotando sin parar. El ritmo ya no se parecía en nada al inicial, pero correr por debajo de 7 (entro 8 y 9 km/h) para mí era más que cojonudo. Además en esta zona vuelves a terreno civilizado. Y trotando, trotando, llego al km 130. ¡¡¡BERLÍN!!!

De entrada, ya estaba en la distancia del año pasado, había llegado en 13h (a 6’/km de media) todavía podía trotar un poco y el hecho de estar en Berlín te daba un aliciente más. Pero a partir de aquí ya comencé a caminar a tramos. Intentaba que fueran los menos y caminar rápido pero las pilas se iban acabando poco a poco. Y se acabaron casi del todo en el 140. Eran las 20h40’, comenzaba a oscurecer y tocaba ponerse frontal y chaleco reflectante (obligatorio a partir de las 21h). Aproveché para llamar por teléfono a Aránzazu (por vigésima vez por lo menos) para decirle que a partir de ahora iba a caminar hasta el final. Su respuesta fue: “Me has dicho eso 4 veces hoy XD”

Pero esta vez era verdad :-/

20km’s caminando a paso rápido te dejan casi más molido que los 140 restantes. Solo quería llegar cuanto antes. Las 17h ya veía que se me escapaban, pero sabía que acababa y con muy buen tiempo. Esta parte es realmente curiosa. Pasas por zonas atestadas de turistas y tú por allí eres el friki supremo. La gente te mira constantemente; no te tiran cacahuetes porque probablemente no sepan qué coño estás haciendo. Pero por lo menos también encuentras gente que te aplaude y que ves que saben de qué va la cosa. Es la única zona donde aún pude correr un poco. Más que nada para esquivar lo más rápido posible el gran número de turistas. Puente de Oberbaum, girar por East Side Gallery, seguir hacia Checkpoint Charlie (Avituallamiento este llevado por vietnamitas residentes en Berlín). Ni me paro aquí. Les saludo y sigo como puedo hacia el siguiente punto privilegiado. Brandenburger Tor!

Paso por ella. Paro un momento a hacer la foto. Sé que queda poco hasta el último avituallamiento. Camino y camino, me adelantan hace horas corredores que saben controlar sus ritmos mucho mejor que yo. Alguno de ellos recuerdo haberlo adelantado en el km50 cuando el caminaba en un repechón y yo trotaba. En el 135 me pasó él a mí sin parar de correr; y yo ni siquiera troto. Cuánto me queda por aprender. Pero ya me queda poco. La zona final es la más aburrida para mí pero tengo la suerte de coincidir con el último relevista de un equipo de 10 personas que se lesionó hace unas semanas y solo camina. Charlamos, le ayudo a no perderse, pues él no lleva el track y nos divierte pasar por en medio de un cementerio a oscuras con solo la ayuda de nuestros frontales.

Y ya está, último avituallamiento, sigo caminando hasta llegar a la pista y utilizo las últimas fuerzas para trotar mientras doy la vuelta hasta entrar en meta.

Poco más que decir. Las espinas se han de sacar lo más pronto posible, sino se van clavando dentro de la piel hasta que esta las asimila. Ahora ya tengo el marcador a cero. Solo espero que haya aprendido algo para la Spartathlon, que falta me hace 😉

Ah, y un último comentario aprovechando un vídeo de un participante sobre los voluntarios. Es una organización magnífica. Los avituallamientos se “entregan” a diversas organizaciones, colectivos, familias incluso (uno de los avituallamientos más famosos es en el jardín de una casa, con webcam incluida) que se esfuerzan al máximo para que los participantes se sientan de maravilla.

Aquí el vídeo de estos avituallamientos para que podáis ver lo que podéis encontrar encima y tras las mesas

GarminTeamTrail 2017

Publicado: 19/06/2017 en MISCELÁNEA

No sé por qué me meto en estos “fregaos”.  Pero hoy lunes, que mis piernas me recuerdan a cada paso lo realizado este fin de semana, me siento a gusto con lo intentado, con lo hecho y con lo que me queda por delante.

La Garmin Team Trail es una prueba mayúscula. No son solo los 202 km’s o los cerca de +7000m de desnivel positivo. Además es una prueba ecléctica. Comienzas por alta montaña y antes de medio camino estás a 400 msnm. Si eres montañero puro, a partir del km 75 vas a sufrir mucho pues mientras haya piernas, correrás y correrás (hasta el km 130 tranquilamente). Si eres más asfaltero, las 3 primeras etapas te van a “divertir” de lo lindo y a dejarte sin unas energías que necesitarás más adelante. Y a todos, sea cual sea tu estilo de carrera, la fortísima calor que hizo te va a destrozar si no controlas el ritmo, y sobre todo, la hidratación.

 

MI GARMIN TEAM TRAIL

¿Por qué? Muchos sabréis que este año estoy preparando la Spartathlon. La tengo en mente desde hace muchísimo tiempo y la estoy entrenando específicamente desde Enero. Ello comporta muchas horas de entreno semanal y no quería irme de vacaciones y tener que correr un centenar de km’s semanales como poco…así que decidí buscarme algo para hacerme pupa en las patas el fin de semana anterior de vacaciones y comenzarlas con una semana de descanso. Casualidades de la vida, que cuando estaba a punto de inscribirme en los 100km’s de Santander (que fue mi primer 100km hace años) se anunció la Garmin Team Trail y me llamó mucho la atención. Lo hablo con Aránzazu que la va a sufrir tanto o más que yo, y al lío. Poco después un cambio de trabajo de ella nos deja sin vacaciones en las fechas previstas…pero ya estaba mentalizado para correrla así que no cambié de planes.

Nunca me la he planteado como un objetivo; más bien como una “piedra en el camino” (¡muy gorda, sí!). De salir bien, sería un plus de moral para la Spartathlon, de salir mal (como ha sido) serán conocimientos adquiridos y mucho tiempo para corregir errores. Es un win-win en toda regla. ¡Siempre positivo!

Meticuloso como soy planificando al más mínimo detalle, me hice un plan de tiempos que me iba a llevar a meta en 35h y poco. No había mucho margen para el error pero contaba que podía pasar el corte de Monistrol de Calders con tiempo suficiente para hacer (si fuera necesario) los 56km’s restantes en 12h. O sea, caminando. Pero (siempre hay un pero, y ayer hubo unos cuantos)…

Momentos antes de la salida

1ª ETAPA. Castellar de N’Hug – Bagà

Mi objetivo es no mirar ritmos ni tiempos. Solo pulsaciones. Creo que es una etapa que he de hacer en poco más de 3h30’ No es una zona que me conozca al dedillo por el lado por el que subimos, pero la bajada hacia Bagà es la típica hacia y desde el Niu de l’Àliga. Dicen que es lo más técnico que encontraremos en toda la carrera. Pues estupendo, porque a partir de aquí solo puede mejorar.

La temperatura a esta altura debería ser muy llevadera y a medida que subamos mejor aún. O eso creía yo, pero no. Hoy tocará pasar calor de verdad. He salido con bastones, pues quiero descansar las piernas lo máximo posible. El cardio va controlado sin llegar a zona anaeróbica. Subo cómodo y en los repechones más fuertes tiro de brazos tanto como puedo. Cruzamos el arroyo donde mojo la gorra y diviso el punto donde acaba la subida. Y dicho y hecho. Ha sido una subida relajada y ahora toca bajar suave para no castigar cuádriceps. Pero no contaba con mis rampas en aductores. Este fue el primer PERO con mayúsculas del día. Esa chorrada inesperada que te mina la moral. Soy propenso a tener calambres en un simpático músculo que se llama grácil, en la cara interna de los muslos, pero solo los tengo cuando estoy extenuado. Normalmente me daban en piscina cuando hacia tiradas muy largas, también eran habituales en bicicleta, pero corriendo muy pocas veces me han fastidiado (solo en maratones de montaña donde he ido fuerte). Aquí había subido suave, había comenzado a bajar más suave aún…pero en esta  bajada me tuve que parar 4 veces. Cuando se me encalambra el aductor decide pegarme unas hostias tremendas que me dejan literalmente chillando o incluso llorando. No hay mucho que hacer para estirarlo y relajarlo. Lo más, es conseguir encontrar un punto de equilibro donde deje de doler mucho e intentar comenzar a caminar para que vaya despareciendo. A la octava rampa del día dejé de contarlas. La primera fue aquí. La última bajando de Queralt en la tercera etapa. 75 km’s así.

Bueno, no servía de nada parar a lamerse las heridas, así que a seguir mientras se pueda. Al llegar al Refugi del Rebost, relleno bidones, mojo la gorra y tiro rápido hacia abajo. No puedo perder más tiempo. Pero al final había calculado bien. Clavé las 3h30 y poco.

Ahora mi objetivo era comer bien. Llevaba encima un par de geles y alguna barrita, pero tenía que aprovechar bien los avituallamientos de la organización. Me había anotado también una tabla de calorías por etapa y Aránzazu me ayudaba a cumplir con ella. En el desayuno tranquilamente me había metido 1000 calorías. Ahora tocaba volver a reponer. Pan con embutido y tira millas. En total estuve unos 10’ entre comer y rellenar camelback. Según me comentó Aránzazu, aquí iba sexto de la modalidad SOLO.

 

2ª ETAPA. Bagà – Vallcebre

Esta segunda etapa a priori es más cómoda. Corta, con un desnivel más suave que la anterior etapa. Aún así me calculé un ritmo algo más lento que en la etapa anterior. Mi idea rondaba algo más de las 2h45’ aquí. ¡ERROR!

Aquí hubo mi segundo PERO del día. En esta etapa estuve más de 3h15’. Hubo 2 factores importantes. El primero el marcaje. Ya ahondaré en ello después, pero el marcaje no era del todo suficiente (especialmente de noche). No es una excusa; marcar 200km’s no es tarea fácil y nos dijeron que lleváramos el track por si acaso. Yo lo llevaba y no solo en el Ambit 3, sino que llevé en todo momento también mi TWO NAV, mucho más preciso a la hora de reencontrar el camino. Pero cuando te pierdes, y volviendo el camino atrás te encuentras con otro participante de cara que se ha perdido donde tú, no es solo cuestión del participante. Pero realmente esto no me hizo perder más que unos pocos minutos. El problema grave de esta etapa fue el tremendo calor, especialmente intenso en una zona donde no corría una pizca de aire.

Los termómetros de los GPS por lo menos los Suunto no son fiables en el valor que dan, pero sí son una referencia. Los que lo usáis sabéis que cuando marca 30 o 31ºC, hace calor de verdad. El año pasado preparando las 100 millas de Berlín me puse como norma que a la que veía 33ºC paraba el entrenamiento. Miraos parte de esta segunda etapa:

37,5º Llegó a marcar. Era puro fuego lo que notábamos al pasar por aquella zona sin el más mínimo viento. Dolía y te destrozaba al saber que aún no habías comenzado la subida hacia Vallcebre y por una zona totalmente descubierta. 34,5ºC de media durante toda la etapa

Si sois observadores veréis que después del tramo  que tengo marcado hay un bajón de temperatura. Aquí la explicación:

El maravilloso Río de Saldes que se cruzó en nuestro camino. Qué gozada después de ese sufrimiento meterte enterito vuelta y vuelta. Hasta el agua estaba caliente, pero salir empapado para afrontar la siguiente subida no tenía precio en un día como este.

Y sí, aquí también los calambres me dieron por culo de lo lindo. Así que entre una cosa y otra se me fueron 30’ que me hicieron mucha falta después.

En estas 2 primeras etapas contabilicé que me metí unos 10 litros de líquido. Y llegaba al final de las mismas sin reservas. A partir de aquí decidí salir con 3 litros encima en lugar de los 1,5L que pedía la organización. Eso me ralentizaría, pero era preferible ir lento que deshidratado. Finalmente, después de un interminable recorrido (que larga se hizo esta etapa) llego a Vallcebre y Aránzazu me dice que según el seguimiento de Tracktherace, llegaré a Sant Cugat fuera del tiempo límite. No me preocupa. Sé que estoy fuera de mi terreno. Cuando se acabe el desnivel tocará correr, y es donde aún funciono algo y recuperaré. Aquí otros 10-12’ parado recuperándome de la solana, bebiendo y comiendo sandía. A pesar de ir tan requetejodido, en este tramo parece ser que adelanté a 2 de mi categoría. Bueno, quedaba un mundo por delante.

 

3ª ETAPA. Vallcebre – Avià

Etapa reina. La afronté animado. Yo contaba unas 5h y la subida inicial la veía más cómoda de ninguna de las que habíamos hecho. Después venia una bajada muy corrible y unos interminables 8km’s planos pero que yo necesitaba para desintoxicarme del desnivel. Exceptuando los divertidos calambres, las piernas estaban bastante descansadas. Apenas llevábamos una maratón al comenzar la etapa 3 😉

Además sabía que llegando a Avià estaba en “terreno conocido”, pues de allí hasta Navarcles y parte de la subida de la Mussarra no me hace falta ni GPS ni aunque sea de noche. Y todo se cumplió bastante bien. Los ritmos eran buenos, iba en tiempos previstos…hasta que llegué a la subida a Queralt. Sabía que sería pesada, ¡pero no que se me atragantaría tanto! Pero tanto la subida como la bajada. Esta última se me hizo interminable. Pero habíamos venido a jugar, ¡así que apretar dientes y para arriba!

Además esa subida a Queralt tuvo un aliciente. ¡La subí escuchando la Patum de Berga! Toda una experiencia.

Cómo decía el reglamento, a partir de cierta hora de la etapa 2 había que salir con frontal, así que una vez en lo alto me paré, saqué el frontal, llamé a Aránzazu para decirle que iba jodido del asma pero que se había acabado el desnivel. En estas que un compañero de la modalidad SOLO con el que nos habíamos ido intercambiando la posición me alcanza cuando comienzo a bajar y haríamos casi toda esta bajada juntos.

Y aquí una de las críticas a la organización. El marcaje había dejado bastante que desear, pero en una bajada pedregosa como esta, bajando con frontal, no puedes/debes levantar la cabeza para ver si hay cintas. Han de ser reflectantes. En su primera parte no lo eran. En la segunda parte de la bajada comenzaba a aparecer alguna, pero tenéis que cambiar de proveedor. Una cinta reflectante se ve de ladera a ladera de la montaña. Estas no se veían (las que indicaban peligro o cruce de carretera se veían perfectamente en cambio). Por fin acabamos esta bajada y “poligoneamos” un poco. Yendo a 20m el uno del otro, nos volvemos a perder 2 veces ¡En un polígono! Y por lo que he visto hoy en Strava al intentar comprender por qué llegué a Avià mucho antes que mi compañero, en cierto momento se volvió a perder y durante mucho tiempo.

Pero finalmente se acaba la etapa y toca cambiar el chip de subir y bajar por el de correr y correr. Me ha costado 30’ más de lo esperado, pero lo doy por bueno en vista de cómo ha ido todo. Mientras me alimento bien (Pan con tomate, buti, tortilla…) veo que Lluis, un compañero de Corredors.cat que iba en segunda posición decide retirarse.  :-O

Intenté convencerlo mostrándole el perfil de lo que venía más adelante, diciéndole que íbamos muy bien de tiempo, pero nada, decide dejarlo. Es un tío experimentado, con la Spartathlon ya en sus piernas, y antes de comenzar ya me ha comentado que esto que estamos haciendo hoy es más duro que la Spartathlon. Así que ahora resulta que estoy segundo clasificado :-/

Aránzazu me dice que según Tracktherace, no llego al tiempo de corte de Puig-Reig. Esto es debido a que este tipo de programas no calcula bien cuando hay desniveles. Si he ido lento hasta allí, consideran que mi ritmo será similar aunque ahora venga bajada. No hago caso. Son las 23h aprox y mis cálculos eran de hacer esta etapa en 3h15. Incluso sé que me da tiempo a cambiarme de ropa y así lo hago. Me encuentro realmente bien. Tanto para ir a cambiarme como para volver con la bolsa de ropa voy corriendo. No tengo sensación de llevar 13h de tute.

Cambio de ropa y como nuevo

4ª ETAPA. Avià – Puig-reig

Dejo los bastones, que no me van a hacer falta durante muchos km’s y aquí serian un lastre. Y me lanzo hacia el tramo más cómodo del día. Es una zona suave, aunque algo revirada, corriendo por senderillos entre campos sembrados donde vas descubriendo ojos de gatos que te observan agazapados a distancia, pasas por un lago que a pleno día es bucólico con sus cisnes y todo, pero que por la noche, en solitario y con solo la luz del frontal se convierte en toda una experiencia. Solo me faltó que nos hicieran pasar por en medio de un campo de maíz para estar en sintonía con un relato de Stephen King XD

Y de golpe me encuentro a un friki con frontal que viene de cara 🙂

El friki en cuestión se llama Jordi Andreu y estaba haciendo las etapas 3 y 4 para su equipo y con lo que he comentado del marcaje, se desorientó y volvía sin darse cuenta en dirección contraria. Por suerte como ya he comentado estábamos en “mi territorio” y fuimos juntos hasta Puig-reig. Fue una suerte encontrarnos, se agradeció mucho la compañía y llevar un ritmo muy similar. Poca historia más en esta etapa. Que según Tracktherace tendría que haber llegado pasadas de largo las 3 AM y a las 2h18 ya estábamos allí…

PERO…(si, este es el último gran PERO y el que me dejó fuera). Todo habia ido relativamente bien hasta entonces. Mis cálculos eran de llegar aquí a las 00h30 y a Monistrol de Calders a las 9h AM. Cómo había perdido 2h ya no disponía de 9h30 para llegar antes de las 10, sino de solo 8h. 48km/8h eso me da 6km/h a 10’/km. ¡Factible! ¡Me voy!

¡Y me fui sin comer! 😦

De todo esto me he dado cuenta analizando a posteriori, para esto sirve la prueba/ error. Para aprender. Pero ¿y si hubiera comido?…Como ya dije alguna vez en mi blog las ucronías no constan en las clasificaciones. Los “y si…” han de quedarse para las fantasías y los relatos inventados así que correremos un tupido velo y pasaremos a mi última etapa.

 

5ª ETAPA. Puig-reig – Sallent

Salí muy animado. Creía que lo tenía en mis piernas. Incluso llamé a Aránzazu que se había ido a dormir a casa un rato para que no viniera a Sallent, sino que durmiera toda la noche y fuera directamente a Monistrol de Calders a las 10 de la mañana. Estaba convencido.

Los primeros 5km’s con la llamada que le hice y todo a 7’38/km. Los siguientes 5km a 8’41”. Esto empezaba a no gustarme. Esta etapa era “corrible” comparado con la posterior. Si bajaba mucho más el ritmo me vería obligado a “doblarlo” en la siguiente. 8’55” en los 5 siguientes. Pero del 15 al 20, a 11’41” el km. Aquí vi que se había acabado. No solo no podía recuperarme sino que me hundía cada vez más. Hice un último intento los 3 km’s finales pero no podía ir ni a 6km/h que era el mínimo que tendría que haber mantenido durante esta etapa y la siguiente. No tenía sueño, no tenía dolor de piernas, pero tampoco tenía energía.

Llegué a Sallent en 4h. Me quedaban 4h15 para alimentarme y hacer la sexta etapa. No era factible.

¡Y aquí se acabó! Creo que les hice un favor a los de la Garmin. Si hubiera llegado al tiempo de corte hubieran tenido que mantener todos los avituallamientos para un puto pringado XD

Reflexión final

Solo aprendemos de los errores. El que no aprende está condenado a repetirlos una y otra vez cual Sísifo con su carga. Más vale que espabile, que el año pasado pinché en las 100 millas de Berlín (primera carrera que me retiré en toda mi vida) y este año ha tocado en la Garmin.

Este agosto vuelvo a Berlín a sacarme la espina. Garmin: guardadme plaza para el año que viene que tengo otra espina clavada. ¡¡¡Pero apagad la calefacción, por Monesvol!!!

Para acabar, últimos pensamientos. Tiempos de equivocación de recorrido, tiempos de tener que mirar el GPS para saber hacia dónde ir, tiempos de cambiarme de ropa, avituallamientos largos…Todo esto sumado (o restado) me podría haber llevado a pasar el último tiempo de corte, pero: ¿56km más con temperaturas de hasta 35º? No sé si me apetecía mucho. Sin la ola de calor que estamos pasando todo hubiera sido bastante diferente.

 

Crítica (constructiva)

Quiero aprovechar para comentar ahora que tengo todo fresco mi parecer de esta carrera.

MODALIDAD SOLO

Lo primero de todo: No es una carrera preparada para la modalidad SOLO. Cuando son los que necesitan más cuidados y mejores avituallamientos, en muchos puntos llegábamos y quedaban las sobras. Hay muchas formas de solucionarlo, pero creo que una muy válida es que salgan unas cuantas horas antes que el resto (¿4?). Encontrarán mesas llenas y además los otros participantes adelantándoles les darán un pequeño empujón de ánimo. Otra cosa que veo mal es la de prohibir que sus asistencias puedan prestarles ayuda fuera de las zonas habilitadas. ¿Ni en un fin de semana tan tremendamente caluroso se pensó en que la seguridad debía estar por encima de todo? Llegué a salir en la segunda etapa (la más corta de las de montaña) con 3 L de agua. Llené otro litro por el camino en una fuente. Ni aun así me fue suficiente. Entiendo que muchas zonas son inaccesibles pero en aquellas que pasamos poblaciones (Navarcles, Navàs, Gironella, etc.) debería permitirse

MARCAJE

El marcaje fue bastante justo. Entiendo que 200km son muy complicados de marcar y mantener (me sorprendió que no desaparecieran cintas como pasa en muchas ultras) pero si no hubiera sido por el track que llevaba cargado… La de veces que tuve que mirar el track para ver hacia donde tenía que ir. Incluso en la cuarta etapa me encontré a Jordi Andreu DE CARA volviendo, sin darse cuenta, hacia Avià cuando hacía mucho tiempo que había perdido “el norte”. Bueno, por lo menos nos sirvió para tener compañía y conocernos. Estuvimos unas cuantas horas charlando y trotando a buen ritmo.

Y en una carrera donde gran parte del recorrido se va a hacer de noche se han de reforzar las cintas reflectantes. No puede ser que salgas de un puente que cruza el Llobregat, enfrente tengas una pared y mires donde mires no veas indicaciones de si es derecha o izquierda.

RECORRIDO

El recorrido de las primeras etapas es precioso, no se puede negar, pero a veces daba la sensación de que se nos hacía dar vueltas para sumar km’s ¿es necesario ver un letrero de indicación de PR que ponga Vallcebre 1,9km y enviarnos en cambio a dar una vuelta interminable para llegar? ¿Es necesaria la visita turística al Monestir de Queralt? (¡Por Monesvol! Que subida más dura después de 2h30 corriendo sin parar desde una bajada corredera y otros 8 agónicos km’s planos)

Las siguientes etapas son un cambio radical. Me gusta ese juego de seguir el Llobregat durante tantos km’s (será porque lo he vivido desde que nací) y la parte de la Transequia es agradable de correr, pero de día infinitamente más que de noche.

Del resto de etapas no puedo hablar porque es la más desconocida para mí, pero si algún año queréis endurecer un poco el circuito pero al mismo tiempo hacerlo más atractivo, atravesar Sant Llorenç del Munt desde El Pont de Vilomara hasta Matadepera es espectacular. Ahí lo dejo 😉

¡Tan simple como correr!

Publicado: 15/04/2017 en MISCELÁNEA

Hace mucho que tengo dejado de lado este blog, ya que SpartaXalimentos me absorbe (gustosamente) mucho tiempo, pero hoy tenía ganas de dedicarle un tiempo a las sensaciones de hace un par de semanas.

Lo sé, lo asumo; haber corrido 100km un sábado y al día siguiente presentarte en la salida de una maratón de montaña no tiene (mucho) ningún sentido. Pero si habéis leído alguna vez mi blog es fácil que hayáis visto escrito que mi objetivo en este mundillo no es ser más rápido ni ganar carreras o hacer podios. Es correr; correr hoy, mañana, pasado…y si un día no puedo/debo correr (como pasó al día siguiente de estas dos carreras) pues estática, elíptica, spinning, caminar…lo que sea para recuperarme antes.

Si me hubierais visto en la Romanic Extrem absolutamente solo y a pesar de ir con las patas como palos, con una cara de felicidad constante, comprenderíais por qué estuve en la salida. Pero también si hubierais hecho todas las ediciones buscaríais la forma de “seguir fichando” con esta estupenda gente y con esos estupendos parajes. Pero retrocedamos al sábado.

TRAILWALKER KM 1 a 50


En la Trailwalker el equipo Kriter tenía un objetivo claro: mantener el ritmo que sabíamos que podíamos llevar. Éramos el mismo equipo que el año anterior. La única diferencia es que en 2016 yo entré por una baja tan solo 10 días antes y venía con la preparación de serie. Este año llevo un entrenamiento que está dando sus frutos. Sigo siendo el eslabón débil del equipo, pero mis compañeros saben que voy a aguantar los 100km con un ritmo muy superior al del año pasado. El capitán es Xavi, pero quien decide el ritmo máximo es mi cardio. No cometeremos el error del año pasado de meterme en anaeróbico continuamente lo que me hizo reventar antes de llegar a la mitad del recorrido (y arrastrarme como una rata la otra mitad).

Llegamos a la salida viendo que nos encontrábamos con un clima que era la antítesis del calor del año pasado. Estábamos todos contentos por ello. Incluso hubiéramos preferido lluvia más constante y fuerte. En la línea de salida nos fotografiamos y charlamos con amigos de un equipo y otro. 5’ antes de la salida nos quitamos los chubasqueros y los metemos en la mochila. Sabíamos que en nuestras piernas estaba mejorar la marca de Kriter de siempre y habíamos decidido hacia tiempo que nuestro ritmo objetivo será de 5’15” aprox. Pase lo que pase. Hagan lo que hagan los demás. Kriter no compite contra nadie. Da el máximo de sí en cada Trailwalker.

Salimos a las 10 en punto y dicho y hecho. Vamos a nuestro ritmo sin obsesionarnos. Me comentan que tenemos 3 o 4 equipos enganchados, uno de ellos el mismo equipo que el año pasado me hizo sufrir tantísimo cuando reventé (Crónica de 2016) y me pasé media carrera pensando que nos iban a pillar por mi culpa (sin saber que ellos también lo estaban pasando mal). Ese equipo en poco tiempo se pone en cabeza y se van largando. No problem, queda un mundo. Además como después veríamos cuando nos vuelven a alcanzar, sobre el km4 se despistaron de recorrido e hicieron un km de más.

Seguimos a la nuestra y coronamos Coll d’en Bas 4 equipos juntos, donde Kriter hacemos una parada técnica como tradición…que al final hacen los 4 equipos. 16 tíos regando las flores XD

El ritmo que llevamos es rápido (a 5’16”) y mi cardio va de maravilla (el año pasado aquí iba 10 pulsaciones por encima de mi umbral anaeróbico; este año 10 por debajo.

Aquí comienza una larga bajada donde no hay que pasarse de ritmo porque lo acabarás pagando. Primer avituallamiento, no paramos, pues el siguiente está a apenas 5km. Seguimos los 4 equipos juntos. Segundo avituallamiento, parada rápida y a seguir. Seguimos muy rápidos (hemos bajado todos por debajo de 5’/km), pero mi cardio dice que puedo estar muchas horas así.

Pasan los km’s y seguimos despreocupándonos del mundo. Estamos disfrutando, que es lo más importante. Cerca del km 50 si que les comento a mis compañeros que aunque el cardio aún está dentro de límites, comienza a subir, y la media que llevamos, de 5’10” es inasumible mantenerla hasta el final. Llegamos al avituallamiento previo a Girona (km50) en 4h22′. Cambio de botellas, picar algo y…

TRAILWALKER KM 50 a 100

Aquí comenzó otra carrera inesperada. Al salir del avituallamiento del km50 Jordi tuvo un problema muscular al salir frío. No conseguía correr sin dolor en cadera/cuádriceps. Así que decidimos caminar para calentar la musculatura.  El equipo CABK MARESMESUD TEAM que nos ha adelantado en el avituallamiento a un ritmo muy constante, se va alejando. Pero no hay nervios. Si hacemos el resto a 6’/km, serian 9h22′. Mucho mejor de lo esperado. Pero 100km ya sabemos por experiencia que dan para subir al cielo y bajar a los infiernos varias veces. Seguimos caminando y al cabo de un par de km Jordi se ha recuperado y comenzamos a correr.

Llegamos a Girona. Nos comentan que nos llevan 4′. Hacemos parada rápida pero alimentándonos bien. Jordi recurre a Reflex. Ellos nos esperan y salen pegados a nosotros, así que atravesamos Girona juntos los dos equipos (único punto de la TW con problemas de marcaje) y recuerdo la diferencia con el año pasado. Aquí yo era un cadaver andante. Ahora me siento fortísimo y tengo ganas de apretar y es lo que hago a la salida de Girona. Voy mirando mi pulsómetro y subiendo el cardio poco a poco y junto a Jordi vamos tirando de los dos equipos. Y aquí el segundo contratiempo del dia. Sobre el 60 me llaman los compañeros. Bajo el ritmo y voy mirando atrás. El equipo de La Caixa nos adelanta y nosotros nos agrupamos en torno al capi. Xavi va blanco como un papel de fumar. Nos paramos del todo. Le paso un par de pastillas de sal y caminamos un rato…y esta seria la tónica del día. Paradas algo más largas de lo normal para que Xavi recupere mejor, y como son largas Jordi se enfriaba y teníamos que salir caminando hasta que al cabo de un par de km’s corríamos. Y cuando mis compañeros se recuperaban, el que sufría era yo, pues intentar recuperar tiempo en el km75, por muy fuerte que me sintiera…Por aquel entonces correr a 5 y poco se me hacia muy cuesta arriba. Llegando al km80 yo solo pensaba en un lomo con queso mientras intentaba seguirlos XD

Y a todo esto que no he nombrado a Raul el incombustible. Ni sudaba el tio XD

A la salida del penúltimo avituallamiento intentamos correr, pero nada, Jordi va muy dolorido. El tío sufrió mucho, sobretodo cuando vimos que aparecían los terceros clasificados (RUN BCN-M) y poco después nos pasaban. Pero no íbamos a arriesgar una lesión por nada. Y menos en alguien que trabaja dando clases y el lunes tenia 5h de spinning. Cuando calentó volvimos a la carga. Nunca se sabe si los de delante pueden tener un desfallecimiento así que hay que darlo todo hasta el final. Llegamos al km90, avituallamiento  rápido y para Sant Feliu! Los últimos km’s haciendo números para bajar de 10h, y dicho y hecho. Llegamos a meta exultantes en 9h56’39”. Con casi 20′ menos que el año pasado, ¡terceros clasificados! Ese era el nivel de este año.

Hay que felicitar efusivamente a los dignísimos ganadores CABK MARESMESUD TEAM. No solo se resarcieron del año pasado, sino que lo hicieron con una marca brutal que va a fijar un reto para años venideros. Corrieron con mucha fuerza y convencimiento. Recordemos que en el km4 se habían perdido 1km. Y aun así, quedaron a 14′ del récord mundial.

Y los segundos clasificados RUN BCN-M que corrieron con paciencia y cabeza y obtuvieron sus frutos. Felicidades a todos los componentes.

¿Y que decir de Kriter? La Trailwalker es una competición en equipos. En los momentos malos es cuando la unidad se refuerza. Y aquí Kriter salió muy reforzado para siguientes retos.

El equipo de soporte, Rafa y Juan Diego estuvieron pendientes en todo momento de que no nos faltara de nada. Parra siempre atento a grabarnos para después hacer unos preciosos vídeos de recordatorio. Y que decir de Joan y Sheila sin cuyo apoyo por la causa Trailwalker este equipo no existiría. ¡Gracias a todos!

A título personal, contentísimo. Disfruté mucho del dia. Vi que mi preparación camino de SpartaXalimentos va viento en popa, con mejora sustancial de mi forma física con respecto a hace un año. Pude llegar a meta animado, apretando y convencido de estar al día siguiente en la salida de la Romanic Extrem.

Así que poco después de la TW cogía el coche y volvía al punto de partida. Por el camino fui animando a los frontales que veía. Los verdaderos héroes de la jornada; los que pasan más tiempo en el recorrido. ¡Felicidades a todos!

ROMANIC EXTREM

Llegar a Olot, recoger una pizza, al hotel, zampármela volando, ducha y cama. Despertador, desayuno, coche, recoger el dorsal, salimos…¡Que estrés!

He estado en todas las ediciones de la Romànic. En todas he hecho la maratón. Sabía que este año lo tendría difícil para acabarla pero quería ver como me encontraba para futuros objetivos. La primera sorpresa fue ver que pude salir trotando. Una vez pasados los primeros metros vi que no había averías serias. Dolor si, pero eso ya lo esperaba. Tal como me coloqué en la salida para no molestar, voy en el furgón de cola. Pero aun así adelanto a algunos. En plano troto y se que podría estar tiempo así. Buen feeling. En subida camino como ya estaba previsto.

Las bajadas son otro tema. A más desnivel, más dolor de cuádriceps. Y este año el recorrido se ha endurecido bastante. Comienzo a plantearme hacer la media. Voy haciendo fotos por el camino. Estoy pasándolo en grande. Totalmente solo, sin estrés de cronos…Y Llego al avituallamiento del km10 donde los más rápidos de la media me comienzan a adelantar. Me paro un rato largo a verlos pasar. Es increíble ver como sube esta peña. Nunca tengo posibilidad de verlos, pues yo voy en medio del pelotón, pero hoy que no tengo la más mínima prisa, aprovecho. Toca seguir subiendo para, posteriormente, llegar al avituallamiento  del km 14. Pero todo lo que sube, baja. Y que bajada! Mis piernas no están para tonterías y aquí me juego una lesión por el dolor. Después de 2 caídas que podían haber sido muy aparatosas, decido que en el km14 ya tendré bastante (sobre todo porque se que tengo coche esperando XD)

Y así es. Llego al avituallamiento. Como bien, y saludo a Pedro que también se retira aquí. Esperamos a que llegue Andreu que acompaña a su hermana (que haría podio de categoría después) y Laia entonces nos lleva hasta la salida.

Aquí bocata y cerveza, abrazo con el organizador y esperar que llegue Andreu con su hermana a meta. Dia completo

Y fin de la aventura 🙂

El año que viene volveré a las dos. Solo espero que me las separen una semana XD

The Wall. Mi muro particular

Publicado: 17/08/2016 en CARRERAS

He llegado a sufrir mucho en ultras. Me he tenido que parar a dormir en algunas de 24h. He caminado la friolera de 9km en 3h. de hinchados que tenía los tobillos. He deseado que me atropellara un autobús al cruzar una carretera para dejar de sufrir XD. Pero nunca había abandonado voluntariamente.

Lo de este sábado fue “diferente”. Explico mi versión y a ver si saco conclusiones.

100 millas recorriendo el perímetro del muro de Berlín. Planísimo hasta la saciedad, como a mí me gusta (algún anecdótico repecho puntual). Cuando me aceptaron, la ilusión fue tremenda pues Berlín me encanta y este año no tenía un objetivo grande. Además llevaba muy buena preparación con unas cuantas carreras de 100km o más este año (Ultra Montnegre Corredor, 112km – Ultra Les Fonts, 120km en 3 etapas –  Trailwalker Barcelona y Madrid, 100km – Ultra Barcelona, 101km y otras cuantas de distancias inferiores) y solo me tocaba alargar algunas tiradas y portarme bien…y es lo que he hecho. Desde la Trailwalker de Madrid hace 2 meses, ni una sola carrera más (cuando haces un mínimo de una cada 2 semanas desde hace años, estar 2 meses entrenando sólo para un objetivo es haber cumplido una parte del trato). 3 tiradas de 60km más una de 80, casi todas ellas con muchísimo calor, con peso extra (mochila con 3,5L de agua más comida) y a ritmos aceptables (5’30” a 6′). Incluso me hice prueba de esfuerzo hace un mes para ver umbrales y no excederme de ellos el día de la carrera.

Me veía muy, muy bien. Y llegó el día:

Después de todas las pruebas realizadas veo que un ritmo de 5’20” y unas pulsaciones medias de 134 son aceptables (justo en el centro entre mis umbrales aeróbico/anaeróbico) Mi objetivo son 17h (6’20” de media), así que sé que bajaré el ritmo al final (¡como siempre!), que pararé más en algunos avituallamientos, pero la idea es caminar muy poco. Hasta el 120 he de llegar nonstop y a partir de aquí, objetivos cortos (de avituallamiento en avituallamiento y tiro porque me toca)

Tocaba pasear un buen rato

Este, en realidad era el plan B. El plan A era disfrutar, que a eso he venido. Hace unas semanas decidí que vendría con cámara de fotos. El lugar y la carrera lo merecían. Ir haciendo fotos me iba a frenar, lo sé, pero primero disfrutar, después cumplir ritmos.

Son las 6 de la mañana y salimos. No tengo prisa, pero veo que la gente sale rapidilla y eso siempre se contagia. Además hay un pequeño detalle que “molesta” un poco: Semáforos. Obligatorio pararse en aquellos que tengan nuestra luz en rojo. Descalificación directa si se pilla a alguien in fraganti saltándoselo o a posteriori si hay pruebas (fotos, vídeos…). Y son muchos (¡demasiados!) los semáforos que encontraremos durante el día. Pero la estadística dice que nos van a afectar a todos por igual. Aunque hay que saber gestionarlos. Si lo ves en verde a lo lejos, no te esfuerces, te cambiará antes de que llegues. Si está en rojo, camina hasta que veas que va a cambiar…Hay gente que no lo hace. Tienen ganas de correr aunque sepan que van a pararse en 10 metros. Y hay esperas muuuuy largas. Lo mismo te paras y te alcanzan 20 corredores, que atrapas tu a unos que estaban a un mundo de distancia…y así es como atrapé yo a un grupito que iban por delante.

El Japonés (amarillo, a la derecha, quedó tercero), el de azul, Ariel, Israelí, acabaria ganando

El Japonés (amarillo, a la derecha, quedó tercero), el de azul, Ariel, Israelí, acabaría ganando

Estaba en tierra de nadie y conscientemente forcé un poco para llegar a ellos y un semáforo me ayudó mucho. ¡Mejor con compañía!

En aquellos momentos no lo sabía, pero estaba con la creme de la creme del día. Yo a la mía, haciendo fotos y mirando de controlar el cardio (sí, de entrada ya iba 3 o 4 pulsaciones por arriba al correr, pero como había tantas paradas por semáforos, la media iba controlada). Era agradable ir a un ritmillo de 5’20”-5’30” y escuchando conversaciones. La carrera en si, es solo apta para urbanitas que les guste el asfalto. Aunque se pasa por caminos, bosques y hasta algún sendero la mayor parte de ella es en asfalto (incluso entre los bosques). Es una carrera con una gran carga simbólica. En el km7 pasamos por las puerta de Brandeburgo donde cogemos un ladrillo de un muro simbólico para entre todos los corredores ir desmontándolo.

Another Brick From The Wall XD (¡lo tengo en casa!)

Another Brick From The Wall XD (¡lo tengo en casa!)

Poco a poco el grupo se reduce en efectivos y me quedo solo con Ariel, el que posteriormente sería el vencedor. Le veo un tatuaje muy conocido en el gemelo izquierdo que denota que ha hecho la spartathlon…y ya tuvimos tema de conversación. Entre una cosa y otra nos vamos distanciando del grupo y cuando le digo que mi idea era salir a 5’20” me hace ver que con las largas paradas que hemos tenido en semáforos, vamos incluso más rápidos. Cómo podía hablar bien, ni se me pasaba por la cabeza ir forzado, pero tiene razón. Tenía que escoger entre ir en grupo un poco forzado e ir solo a mi ritmo. Cómo esto último iba a llegar sí o sí, aprovecho y comparto unos km’s con gente. Puede que sí, que aquí esté una de las claves del día (pero no creo que sea el único motivo). Aun así mi cardio no pasó nunca a anaeróbico.

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Ariel. Espero que nos volvamos a ver en alguna otra carrera.

No recuerdo bien el km, que me despedí de Ariel. Nos deseamos suerte y tiró hacia delante. Yo me descolgué un poco bajando algo el cardio. Aquí ya estaba en un mundo en el que me siento cómodo al correr: absoluta soledad. La suerte de una prueba como ésta es que cada 5 o 6 km tienes un avituallamiento. Realmente no tienes que llevar más que un poco de bebida, pero yo llenaba 1 L cada 2 o 3 avs. para parar menos tiempo (una de las pocas “quejas” que tengo; si han pasado apenas 7 corredores, ¡no hagas que sea yo el que se tenga que llenar los bidones! ¿Qué pasará cuando venga la aglomeración?)

En estas que en uno de los avs. me atrapa un japonés (acabaría quedando tercero) y se va mientras me avituallo tranquilamente. En lo que respecta a mi carrera con relación a otros corredores poca cosa que explicar. Intercambié posiciones con un alemán diversas veces. Ninguno forzaba. Era en los avituallamientos donde nos adelantábamos o en paradas a mear. Y también posteriormente con Jaroslav, pero eso lo cuento en su momento.

Algunas imágenes del recorrido en las afueras

Los que me conocen en este mundillo saben que me gusta mucho calcular los ritmos. Antes de cada prueba importante me hago el “plan de navegación” y en este caso me hice una tabla de pasos más y menos realista en cada av. El tiempo total en ambos casos iba de 16h30 a 17h30′ Al principio, por los semáforos, estuve en la parte “lenta” de la tabla. A medida que habia menos paradas, comencé a irme hacia la banda contraria. Llegó un momento que aunque iba frenando mi ritmo, se reducía menos de lo que había calculado, así que llegaba a los avs. mejorando cada vez más mí mejor tiempo previsto y parecía que iba camino de bajar holgadamente de 17h.

Humedad, calor, pero buenas vistas

Humedad, calor, y buenas vistas

En el km 75 comienza una zona muy agradable. Es un embalse navegable. Prácticamente una playa para la gente de la zona. Aquí la humedad se incrementa y además hace mucho calor, mucho para ser Berlín. Aun así no me preocupa. Pienso que los alemanes estarán sufriendo mucho más (esto para mi es temperatura de entreno de las 10-11 de la mañana) y tampoco me preocupa que mi ritmo baje lentamente (creo que aquí todavía me movía en 5’30” de media o poco más). Hago números y veo que los 100 podrían caer en 9h 25′. Me gusta ese paso. Me dejaría un margen de 7’30” de ritmo en los 61 finales para llegar en 17h.

Pero se cuece algo raro en mi cuerpo. De entrada la pregunta que me viene a la cabeza no es si tendré que caminar, sino “cuándo” voy a comenzar a hacerlo. Me he avituallado muy bien. Geles de salida cada 45′, he comido algo en todos los avituallamientos (¡llevamos 13!) dulce, salado, fruta, pan, embutido…He bebido mucho y de todo (isotónico, agua, coca cola, nestea…). He tomado pastillas de sal… (Sé que voy bien hidratado porque de lo contrario me afecta mucho la deshidratación dándome calambres. Además he parado a mear diversas veces)

Pero de golpe me derrumbo. Paso el avituallamiento 15, apenas como un poco de queso y marcho de nuevo. Poco después estoy vomitando. No es nada alarmante. A veces va bien para recolocar el cuerpo, pero durante un momento me siento mareado y decido caminar un poco. El caminar no me hace mejorar, al contrario. Me pone nervioso porque quiero aprovechar para llamar a la mujer para que no se preocupe, que al siguiente av. tardaré más de lo previsto en llegar…y el móvil no me detecta la tarjeta :-/ (por la mañana he enviado watsaps sin problemas)

Como no puedo correr todavía, decido relajarme y sacar la tarjeta, reiniciar, volver a probar…(diversas veces). Además es obligatorio que tengamos el teléfono activo. Dijeron que nos llamarían al azar y no llevarlo encima era descalificación también. No me lo creí, pero bueno, se han de cumplir las reglas

¡20′ me pasé peleando con el puto teléfono! hasta que detectó la tarjeta y en ese tiempo me pasaron muchos corredores (después sabría que solo 2 eran de mi liga. El resto, de los equipos de relevos). Si no lo hubiera conseguido poner en marcha me habría retirado en el siguiente control. Había venido a disfrutar, y saber que me podía pasar horas preocupado sabiendo que ella estaría a su vez intranquila por no saber nada de mí, no me apetecía en absoluto. En aquellos momentos se me hacia un mundo volver a correr. El mareo no marchaba y cada vez que trotaba se me rebelaba el estómago. Pero el telf. funcionó y hablé con ella y eso me animó nuevamente. Me dijo que iba 7º y que estaba en podio de categoría (no tenía la menor idea de que iba tan por delante! Entre los 15 primeros sí que lo suponía pero nada más allá). Quieras que no, eso te hace pensar que tienes un cojín importante de tiempo y que si tú, estando tan mal, vas tan adelante, ¿Cómo van los otros de tocados?

Mi “involución” (abajo a la derecha cuando ya había decidido abandonar en el siguiente av.)

A partir de aquí comenzó una lucha mental que no he pasado nunca y mira que tengo batallas. De avituallamiento en avituallamiento sin pensar en nada más. El primero aun es fácil. Sé que hay vídeo en directo y Ara me ha de ver llegar enterito. Eso lo pensé a 3km del av. Tan enterito iba que cuando llegué, ni me acordaba de la cámara, ni pude comer nada. Me limité a cargar agua, y remojarme la cabeza. ¡Llevo 100km y estoy absolutamente KO! Pinta que el día será divertido. No me recupero y sigo sin comer. A lo más que llego es a un ca-co constante. No sé cuánto trozo hice caminando y cuanto corriendo, solo sé que caminaba muy rápido (a unos 6,5-7km/h y cuando trotaba el conjunto se iba a 8-8,5km/h). Haciendo números veía que de mantenerme podría llegar en 17h30, tal vez 18h

Pero constantemente mi cabeza se iba hacia “en el siguiente avituallamiento lo dejo” y cuando pensaba en retirarme y considerarlo un buen entrenamiento llamaba a Ara para dejar de tener pensamientos negativos. Una vez en el siguiente av. perdía más tiempo del necesario para ver si me apetecía algo…pero nada de nada. No comía, solo cargaba líquido y a volver a pensar en los siguientes 5 o 6 km’s

El Gran Jaroslav y sus polos XD

El Gran Jaroslav y sus polos XD

A todo esto aquí también hubo una parte digna de recordar. El único competidor que iba a mi ritmo y en “mi zona” era Jaroslav, un polaco de mi misma categoría, así que nos íbamos intercambiando podio constantemente (2º y 3º). Él no iba tampoco para tirar cohetes, pues había salido como una exhalación (creo que lideró la carrera muchos km’s) y hasta yo lo adelanté antes de mi debacle. En una de estas, que yo voy caminando y lo veo que viene del interior de la población por la que cruzamos y no entiendo por qué hasta que veo que va caminando y comiendo un polo. ¡El tío se ha ido a un Lidl a comprarlo! Ya que ambos vamos caminando, me acerco trotando para hablar con él y distraerme un rato y no lleva un polo, no ¡Lleva una caja de 6 entera! ¡Y 2 me los comí yo! XD

Le hago saber cómo puedo (el tío no habla más que polaco!) que él va segundo y yo tercero de categoría y también le digo que no se preocupe por mí, que yo no corro más (Para habernos visto; se lo expliqué con dibujitos en la tierra XD)

La cuestión es que con la mentalidad de pensar solo en el siguiente av. y a pesar de que antes de llegar a cada uno de ellos he decidido que lo dejo, llego a la última base de vida (km 128) y me armo de valor. ¡Cojo el frontal y el chaleco reflectante y estoy dispuesto a seguir hasta el final!

Intento comer algo. No puedo. Cojo cacahuetes y me los llevo para el camino. Al cabo de un minuto (aun veo el av.) estoy a punto de vomitar por 2 cacahuetes que he comido y llamando a Ara para decirle que vuelvo atrás y abandono. Un constante cambio bipolar de tan al límite que iba. Gracias a Ara, me vuelvo a convencer de intentarlo y sigo hacia el siguiente av. Ella sabe, porque lo ha pasado, de cómo te puedes llegar a arrepentir de abandonar en una ultra. He de intentarlo aunque sea por ella, que está en casa pendiente de mi desde primera hora y animándome constantemente.

Hasta aquí aún he trotado algo. Poco, pero algo. Pero ahora ya sí que no hay más gasolina. Estas frases épicas de “si quieres, puedes”, “tira con la cabeza” y similares, aquí querría ver yo al vendehúmos de turno. He tirado de grasas hasta la extenuación. Ahora el ritmo del GPS me dice que con suerte haré los 4 miserables km’s que me quedan en 50′ y la cosa no va a ir a mejor. No puedo correr nada y hasta caminando se me va la cabeza. Aun me quedan ánimos para hacer fotos, que últimamente he hecho pocas y es a lo único que aspiro. Sé que cuando llegue al av. siguiente estaré a tan solo 30km de meta, pero no es la distancia lo que me preocupa. Es el tiempo. Con suerte serán 6h más caminando en este estado. ¿Merece la pena por una medalla y una camiseta de finisher?. Llevo 132km en 14h20′. Hasta aquí hemos llegado. Lo consideraré un buen entrenamiento y dejaré de darle más vueltas.

Cuando decidí retirarme en el av. solo me preocupaba “el día de mañana” ¿Cómo me lo tomaré?

Por suerte a medida que pasan los días me reafirmo más en que hice lo correcto. Plan A. Disfrutar. Y durante los primeros 90 y alguna decena de los 40 siguientes sé que lo hice (Para muestra las fotos). Pero los restantes de caminar, nauseas, no poder comer, mareos…no encajaban en ninguno de mis planes.

Aun no habia acabado mi ultra. ¡Venga a subir y bajar escaleras!

Así que a coger un tren (en esta carrera, donde te retires te indican la combinación de transporte público para volver a la civilización) y pasarme 40′ más entre transbordos, mirar mapas, preguntarle a la gente (que entre la cara de destrozado que llevas y ese aroma tan simpático que desprendes…¡bastante amables son!) fue un buen colofón para la Ultra. Aun tuve tiempo de ir a meta, volver al hotel a ducharme, y regresar nuevamente a meta para ver entrar a Jaroslav tercero de categoría. Estaba exultante el tío, pero realmente lo tuvo que pasar muy mal por el estado en que llegó. Saludé a Ariel sin saber que había ganado (hasta el día siguiente no lo supe), saludé al director de carrera…y a dormir a las 2 de la noche casi. A las 7 y media ya estaba despierto y camino de la meta a ver llegar a los grandes héroes de estas carreras: finishers de 75 años, 5 tíos que han acabado todas las ediciones de esta carrera y los más de 400 voluntarios que trabajaron sin descanso en los 27 avituallamientos, y hasta una señora que se tuvo que retirar pero que lleva ni más ni menos que 2000! Maratones o Ultras (Sí, a mí me extraña mucho esa cifra también, pero está publicado en la web. Se ve que es una “contabilidad” que tienen muy arraigada por aquí. Yo no sé ni las maratones que llevo)

En resumen. Es una espina, una espina grande que se me ha quedado clavada, y ya sabéis lo que hay que hacer con ellas. Falta saber si será con pinzas o dejaré que sea el cuerpo el que la expulse, pero tarde o temprano saldrá. Siempre es una buena excusa para volver a Berlín.

Marca en el suelo a 2 km's de meta. Volveré a pisarla. Puede que más pronto de lo que pensaba :-/

Marca en el suelo a 2 km’s de meta. Volveré a pisarla. Puede que más pronto de lo que pensaba :-/

Pd. Hoy, paseando al tuntún por la ciudad me he encontrado con marcas de la carrera. De verdad que no lo buscaba. Han aparecido allí en medio. He mirado el mapa y eran los 2 últimos km’s antes de meta. Los he hecho caminando y se me ha hecho un nudo en el estómago. Eso lo habría recorrido de madrugada. La gente me habría jaleado como hicieron en todos los avituallamientos y creo que hasta habría llorado al pasar la meta. Todo esto me ha pasado por la cabeza mientras seguía esas marcas y me repetía a mí mismo: Hiciste lo que debías, hiciste lo que debías. Pero duele.

Los que me conocéis sabéis que soy un corredor del montón, amante de las grandes distancias y de las carreras raras; de los que no se conforma con apuntarse a una carrera si no me ofrece algo “diferente*”, excepción hecha de las “cum laude” donde me siento obligado a ir siempre que puedo aunque solo sea por el exquisito trato que se le da al corredor. Entre estas, y disculpas por si me dejo alguna que conozco, estarán Rialp Matxicots, UT de les Fonts, Cursa de la Campana (¡y cualquiera que organice corredors.cat!) o las Punktrails (aunque estás todos sabemos que no son carreras XD )

*Para mí, una carrera diferente es aquella que supone una novedad en tu mundillo de corredor y añadiría que una novedad que ofrece un complemento de dureza. Por ejemplo, soy una persona a la que el desnivel le va fatal. ¿Subo lento y tengo mala técnica? Pues me busco carreras con mucha pendiente porqué ya sé que las otras las puedo acabar sin problemas. ¿Hago maratones con cámara de fotos o liebreando a compañeros? Toca dar un salto e ir hacia la ultradistancia. ¿Soy un pésimo nadador y la bici la toco solo haciendo spinning? Me apunto a un Doble Ironman…

Dicho esto hace tiempo que quiero tocar el tema de los famosos retos, desafíos, búsquedas del límite y demás mandangas. Muy hipócrita seria por mi parte renegar de ellos, con mi pasado (y presente, futuro…). Todo lo contrario. Considero que quien quiere mejorar ha de buscar dar pasos en un sentido, sea correr más rápido, más distancia o más tiempo. Otra cosa es la “prisa” que hay a veces por llegar al objetivo saltándote muchos escalones intermedios. Mi imagen de la planificación a largo plazo es la de escalones con un replano entre pisos, que te permiten descansar y coger fuerzas para subir al siguiente piso/nivel.

Estas prisas, esta falta de sólidos cimientos convierte en perjudiciales los retos, no el reto en sí. El camino realizado para llegar hasta el objetivo es más importante que el propio objetivo y hace falta sensatez a la hora de decidir tu reto/objetivo y paciencia para llevarlo a cabo. Con estas dos armas, se llega a (casi) cualquier lugar.

Mi experiencia: cuando comencé a correr, en 2007, no aguantaba ni 5 km’s seguidos. Pero ya me inicié con la idea de hacer un Ironman. He visto gente que desde “0” han querido hacerlo en un año. Algunos lo han conseguido; son los menos, los privilegiados que tienen facilidad para las 3 disciplinas. Pero la mayoría son/seriamos carne de cañón. Gente que se lesiona a media preparación y cuyas lesiones les pueden marcar durante años. Como digo, yo comencé de “0” pero planificándolo bien sabía que primero tenía que comenzar a correr y llegar a hacer una maratón…y después tenía que hacer otra más para comenzar a conocer la distancia y coger volumen. Entre estas dos maratones tocaba comenzar a nadar. Y hacer bici. Después vino el inicio en los triatlones, alargar distancias…No puedes olvidarte de correr largo, con lo que aún cae una maratón más, un medio Ironman…y finalmente el Ironman lo hice (tal como planifiqué desde un principio) 2 años y medio después de comenzar a correr. Si hubiera ido más rápido posiblemente me habría lesionado y no estaría donde estoy ahora.

Durante estos más de 9 años que llevo corriendo mi camino ha sido el que he comentado. Subo unos escalones hasta el siguiente rellano. Me quedo allí disfrutando. A veces me quedo más tiempo, a veces menos, pero hasta que no he explorado aquella planta, no me muevo. Después incluso bajo un par de escalones para descansar y coger impulso para subir al siguiente piso. Y vuelvo a comenzar. Igual es un sistema más lento, pero es segurísimo. En estos casi 10 años no he parado nunca una sola semana seguida. Nunca. No he tenido ninguna lesión (también le debo mucho a ir a fisios muy a menudo). De esta manera mi evolución ha sido la siguiente:

Historia

Como digo, esta es mi evolución. Ni mejor ni peor que la de otros. Tengo amigos que su pasión son los 10km y las medias. Otros que corren maratones sub3h una tras otra…los que se enamoraron del triatlón y solo piensan en hacer Ironman tras Ironman.

Sea cual sea tu objetivo, se ambicioso pero al mismo tiempo, ten paciencia, cabeza  y sube poco a poco. Tal vez tardarás más en llegar pero no habrá tropezones por el camino.

Els corredors estem acostumats a afegir curses a les nostres cames en funció d’allò que ofereix que ens atreu; ja sigui recorregut, distància, desnivell, preu…Però moltes vegades ens oblidem de curses que el principal que ofereixen es solidaritat

En aquest cas estic parlant de les 6h solidaries de Martorell que ja a la seva tercera edició comença a consolidar-se i a tenir un nivell que ja voldrien moltes d’aquest estil. No es només una cursa solidaria. Ofereix un ambient inmillorable, un recorregut agradable amb una volta continua de 2,5km, amb el seu petit desnivell per volta però que va sumant i endurint el recorregut a mida que avances.
La distancia la poses tu. Pots venir a donar 1 volta o totes les que puguis durant 6h. I el preu es inmillorable: 1€ i portar productes per al banc d’aliments! Aquest any s’han recaptat més de 500kg!

Un altre gran valor afegit es la gran familia que ens trobem allà. Bon ambient, riure, salutacions constants, ànims…Si sumes els km’s que tenen a les potes els “típics” d’aquesta cursa sumes unes quantes voltes al mon.
I aquest any el nivell era impressionant. No diré noms per no deixar-me a ningú, però amb comentar que 3 dels participants d’aquesta edició aniran al setembre a la Spartathlon, està tot dit. Els 6 primers vàrem quedar a la mateixa volta (tots amb més de 70km, menys jo que em vaig quedar a les portes) amb canvis de posicions al capdavant en els darrers 5 km’s. En resum. Una cursa de nivell!

Res més que agrair primer a Carles Salvador per la seva feina. Se com es de difícil muntar una cosa com aquesta. També a l’empresa Cargill per la seva col·laboració any rera any. Els que estem allà donant voltes i voltes us ho agraïm molt. Tercer, felicitar també a la gent de la Creu Roja (en especial a la senyora que animava a cada volta “al de la melena” XD ) per estar un diumenge col·laborant per el recapte per al banc d’aliments i finalment a tots els participants. Des dels que van fer una volta fins als que ens vàrem disputar les posicions capdavanteres. Gracies a tots, i fins l’any vinent!

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